sábado, 16 de febrero de 2008
EL AMIGO DE TODOS
Vos sabés que el vago de pedo se acuerda quien sos, y que vos te acordás de pedo quien es él. Pero cada vez que se ven en el boliche, te saluda como si fuera tu mejor amigo. ¡Ni hablar si es el día del amigo!, puffff... Hasta es capaz de comprarte una cerveza como agradecimiento por haberlo saludado y garantizarse un “amigo” más. Es más, seguro que no se acuerda como te llamás. Por eso cuando te saluda te dice: “Hola, loco”, o alguno de esos apodos que suelen poner, como “papá”, “vieja”, “flaco”, “master”, “locura”, “titán”. O uno que odio, “cabeza” o “cabezón”. ¡¿Qué mierda me está queriendo decir con eso?!. ¡¿Jamás me dijeron cabezón en la primaria y me lo vas a venir a decir vos?!. ¿Mis viejos pensaron mi nombre durante nueve meses para que “el amigo de todos” me diga así?. Naaah.
Esta raza también conoce muchas mujeres. No te confundas, es muy factible que la mayoría de ellas nunca le haya dado bola, por eso ahora son sus “amigas”. Eso en parte puede llegar a beneficiarte si lo sabés usar a tu favor. Te puede presentar a sus “amigas” y poder llegar a entablar algo con alguna.
Obviamente que también existe la versión femenina de esta raza. La mina que conoce a todos. La mayoría son vagos que probablemente se la quisieron levantar, o en su defecto, le tienen ganas. Ese es todo un tema que se puede llegar a tratar más adelante.
En conclusión yo podría decir que no es muy conveniente rodearse de esta gente. Pensálo, una persona que conoce y saluda a mucha gente, que para ellos está todo bien con todo el mundo, que todos son sus amigos y la postura de perfil alto, son personas muy poco confiables y, por lo menos yo, las tomo con pinzas.
viernes, 1 de febrero de 2008
BORRACHERAS
El alcohol saca esa parte de vos que no solés mostrar. Cuando te pasás, descubrís un VOS que por ahí ni siquiera conocías; pero tiene sus consecuencias.
Las personas reaccionan distinto ante el abuso de alcohol y son muy fáciles de reconocer. Por ejemplo, en el boliche. El primer síntoma que ves es que le cuesta caminar derecho, va delante del amigo sobrio para que lo vaya guiando y sosteniendo de la remera, como si fuera un perro al que están paseando. Algunos de los síntomas pueden ser: estar despeinado, ojos vidriosos, gritar en vez de hablar, caminar (tambaleándose, obvio) cantando a los gritos, y siempre que se cruzan alguna mina, les acercan la cabeza al oído diciéndoles alguna huevada manteniendo el cuello estirado lo máximo posible durante el cruce, mirándola fijo con esos ojos que apenas pueden enfocar y deseando que la mina diga: “¡Ay!, que borracho más tierno” y se quede con vos, o que esté tan o más borracha que vos como para que te de bola.
Hay distintos tipos de borrachos: el callado, el fiestero, el bardero, el melancólico, el cariñoso y el dormilón. Vamos a hacer una breve descripción de cada uno de ellos:
El borracho callado es aquél que no demuestra nada, parece una planta. Puede estar re en pedo y su rostro no emite ningún sentimiento. Generalmente los ves sentados en una banqueta, sillón o escalera, encorvados, con los brazos colgando y siempre mirando un punto fijo pero con la mente totalmente en blanco. Como si fueran autistas. Solo te das cuenta de que están borrachos porque están en el boliche o en algún lugar donde hay alcohol. Si los ponés en un escenario totalmente distinto pueden pasar por genios. Por ejemplo, si los llegás a ver en ese estado dentro de un laboratorio, podrías llegar a creer que están ideando alguna genialidad.
El borracho fiestero es al que ves siempre con una sonrisa en la cara, paseándose por todo el boliche, con el pelo mojado, bailando y gritando en vez de hablar. Ese que está dispuesto a chamuyar y bailar toda la noche hasta que cierre el local. Lo ves bailando en el medio de la pista, con esa luz de mierda que parpadea y no te deja ver un carajo, que cuando se apaga, este borracho, que parecía John Travolta en “Fiebre de sábado por la noche”, queda haciendo movimientos realmente ridículos pareciendo que le está dando epilepsia. Y no sé por qué, siempre creen que saben la letra de todos los temas que pasan. Los ves moviendo los labios pero en realidad están cantando cualquiera.
Al borracho bardero todo el mundo se lo ha cruzado alguna vez. Esta especie anda siempre mirando entrecerrando los ojos, caminando despacio y chocando a los demás. Pasan mirándote como si te hubieses curtido a la madre, pero no, solo lo hacen porque sí. Pareciera que el objetivo de ellos es arruinarle la noche a alguien y sacarse su stress con un pobre tipo que de verdad fué a divertirse. Mejor evitarlos.
El borracho melancólico es un clásico, siempre hay uno. Ese que empieza a tomar y se empieza a acordar de todas las cosas malas que le pasó en la vida para amargarse en el boliche, llorar y amargar a los demás. Este tipo de personaje sale a la luz cuando utilizás el alcohol como recurso para olvidar a alguien o cuando estás mal por algo; la novia que te dejó, el pariente que falleció, la vez que no se te paró (este útimo suele pasar después de que tomaste).
El borracho cariñoso es el MAS clásico, diría yo. Es una mezcla del borracho fiestero y el borracho melancólico. Él quiere a todo el mundo, todo es paz y amor. Frases célebres como: “Te quiero mucho, loco” ó “Yo te re banco”, siempre abrazando a la persona a quien le habla y gritándole al oído, perforándole el tímpano. Al principio unas lágrimas quieren caer de tus ojos por las cosas lindas que te dice, pero después de un rato lo querés cagar a trompadas por lo denso que se pone. Es tu amigo, que le vas a hacer.
Y por último, el borracho dormilón. No hay mucho para decir. Yo diría que es el más fácil de indentificar. Parece que estuviera en un coma alcohólico totalmente inconsciente, pero en realidad solo duerme. Ese que cuando lo vas a buscar para irte tenés que andar llevándolo porque tiene una pachorra encima como que no hubiese dormido en un año.
(Mi preferida...)
miércoles, 16 de enero de 2008
EL PEOR VIAJE DE MI VIDA
Ese verano estaba dispuesto a disfrutar las vacaciones desde el minuto cero. Me iba de viaje a Bahía Blanca en bondi con mi hermana y mi viejo. Me fui vestido bien light: pantalón de joggin, remera, un buzo, camperita de jean, unos zoquetes y zapatillas. Nos subimos al bondi y nos sentamos juntos con mi hermana; mi viejo en el asiento adelante nuestro con una tremenda mina; ¡puta madre! -pensé-, y yo sentado con mi hermana. Bueh, la cosa es que partimos hacia las vacaciones deseadas, nos sirvieron el desayuno, espectacular. Para todo esto ya se había presentado el "azafato" del bondi. Era una persona de unos 30 años, estatura baja, pelo corto y anteojitos. Arrancó su presentación diciendo: "Hola a todos, yo soy Richard -sí, Richard, no Ricardo, Richard-, espero que tengan un buen viaje, en momentos más les serviremos el desayuno. Cualquier cosita que necesiten, me avisan". Era uno de esos vagos que tienen nombre extranjero pero que debe tener un apellido como Canchampal, o alguno de ese origen.
Una cosa que odio de los viajes por tierra son los puestos fronterizos Argentina-Chile. De tantos viajes hechos por tierra logré deducir que si en alguno de los puestos tardás más de una hora, una hora y media, tu viaje va a ser una mierda, de lo contrario va a ser tranqui. ¿Y adivinen qué?. Sí. Paramos en uno de los puestos (no me acuerdo cuál) antes de llegar a la barcaza y se bajan el chofer y Richard. El tiempo pasaba y el colectivo se iba llenando de ese calor humano producto del calor que hacía, las piernas se empezaban a entumecer y ya no sabía como mierda ponerme para que me deje de transpirar el culo. Dos horas estuvimos parados en ese puesto. "Cagamos, y eso que todavía no salimos de la isla" -pensé-.
Seguimos viaje y llegamos a la barcaza. Era un día espectacular pero había un viento de la puta
madre. La peor noticia la dió Richard cuando dijo: "Vamos a tener que esperar un rato porque la barcaza no está cruzando por el viento". Eran las tres de la tarde y la cola de autos para cruzar la barcaza era impresionante. Bueno, decir que hay una confiteria donde podés comer algo por lo menos. Estaba lleno de turistas extranjeros, ese lugar parecía un refugio de desamparados, encima te arrancan la cabeza con los precios. La tarde pasaba y ya estaba podrido de esperar; hasta que por fin, a las nueve de la noche, cruzamos la barcaza. Si hacemos los cálculos, fueron seis horas de dulce espera.Llegamos a Río Gallegos donde hicimos cambio de colectivo por uno de la misma companía pero un poco más lujoso; asiento cama, televisión, música y demás. Todo como para pasar un viaje agradable. Habremos salido rumbo norte cerca de las doce de la noche. Nos sirvieron la cena, pusieron una peli y a dormir se ha dicho; yo palmé al toque, como si hubiese corrido la maratón de Tinelli en Bolívar.
Por ahí me despierto y se me da por mirar por la ventana, íbamos por la parte desierta de Santa Cruz. Faltaban unos minutos para que amanezca y empiezo a ver que pasaba como un vapor por afuera de la ventana, de atrás hacia adelante; no le dí bola, deben ser las lagañas que tengo -pensé-. Pero no, era vapor, y cada vez más denso. A los 5 minutos el chofer estaciona el colectivo al costado de la ruta; ¿qué mierda pasó?, me preguntaba. Se bajan los dos choferes y Richard, y abren el capó del motor, yo miraba todo por la ventana. Yo pensaba: "Bueno, uno de estos nabos debe saber algo de mecánica, lo arregla y fué". Se me vino todo abajo en el mismo momento en
que los tres se ponen como Larry, Curly y Moe, cruzados de brazos, mirando el motor deseando que se arregle solo; como esperando un milagro y baje Dios con un motor entre sus brazos para que podamos continuar con el viaje. Mi viejo, que también estaba despierto, se levanta con ánimos de superhéroe, se pone la campera, y sale. Dije: "Listo, mi viejo siempre tiene un as bajo la manga. Él le va a encontrar la vuelta". Para mi decepción, mi viejo solamente había salido a fumarse un cigarrillo, todos los ánimos que yo pensaba que tenía para darles una mano a los choferes eran, en realidad, ¡¡la desesperación que tenía de fumar!!. Es más, se puso bien lejos del motor, como queriendo parecer invisible ante la vista de ellos, mirando de reojo. Estuvimos parados media hora, eran las seis menos cuarto de la mañana. Se suben todos al colectivo, mi viejo también, luego de haberse fumado el décimo cigarrillo.La cuestión es que seguimos viaje con el motor estando de últimas. En ese momento pude sentir cómo el chofer arrancaba en primera, ponía segunda, agarraba velocidad y lo dejaba en punto muerto, repitiendo esa secuencia una y otra vez. Se abre la puertita que comunica el pasillo con la cabina, era Richard, y dice con su mejor cara de pocker: "Bueno... se rompió el motor. Vamos a quedarnos en Tres Cerros hasta que nos venga a buscar otro colectivo, va a tardar dos horas". Hay que describir ese lugar para los que no lo conocen; con dos renglones creo que me alcanza. Del lado derecho de la ruta, tres cerros en medio de la nada, y del lado izquierdo, una estación de servicio, nada más (me sobró). Es un serviclub como la ESSO o la YPF, donde tenían de mascota un guanaco que andaba dando vueltas por afuera del lugar... ¡¡un guanaco!!. Ya era muy rara la situación. Lo bueno es que los de la companía se jugaron y nos dijeron que consumamos un
café y unas medialunas, todo a cargo de ellos. A esta altura era de saberse que el colectivo rescatista no iba a tardar dos horas como había dicho Richard. Ya me imaginaba convertido en un caníbal, muerto de hambre, comiéndome a los choferes por haber roto el motor, como la película "Viven", pero cagados de calor.Y ahí estábamos, en la estación de servicio, mi cara contra la ventana, nariz a nariz con el guanaco, mirándome con esos ojos gigantes, los dos esperando a ver quién se moría primero para comerse al otro. Cuatro horas pasaron hasta que nos vinieron a rescatar, tal como lo había predicho. Obviamente que perdimos la combinación que teníamos que hacer en Comodoro con otro bondi.
Después de tanta travesía llegamos a Comodoro tipo dos de la tarde, ya nos habían arreglado una combinación con otro colectivo. Seguimos viaje. Luego de unas horas hicimos una parada en un pueblo (no recuerdo cual). Nos bajamos, compramos algo para tomar y arrancamos de nuevo. Se hizo de noche, miramos una peli y a dormir. Me saqué las zapatillas porque tenía los pies hinchados, recliné el asiento y morí.
En la mitad de la noche me despierto con una sed impresionante y destapo mi Fanta, estaba todo el colectivo durmiendo. Después de tomar un sorbo hidratador me acerco a una mesita donde se encontraba una máquina de café; dicha mesa tenía un tachito de basura sobre el costado, del cual había que tirar para que se abra. Me acerqué para tirar unas servilletas con mi botella de litro y medio de Fanta en la mano (no sé por qué, estaba medio dormido); tiro de la manija, creo que con demasiada fuerza, y se abre todo el tacho cayéndose todo el contenido en el piso, "que pelotudo" -pensé-. En mi afán por querer remediar lo hecho, puse mi Fanta sobre la mesita y me puse a juntar todo. Lo que no advertí fué que el colectivo se movía bastante, más en la parte de arriba donde estábamos. Fué por eso que mientras estaba juntando los papeles pude ver, casi en cámara lenta, cómo mi Fanta se iba deslizando por toda la mesa, saltando por los aires y yendo a parar a la cabina de los choferes. De más está decir que hizo un quilombo de la puta madre y que la botella se destapó, empapando a cuan ser vivo se encontrara en su camino. En ese momento dudé si bajar o no, pero la culpa me hizo bajar. Cuando lo hice, pude ver a los choferes a las puteadas nadando en un mar de Fanta. Con mi mejor cara de pollito mojado dije: "Uh, perdón", queriendo salir a relucir una mueca de sonrisa en mi rostro. Asi que agarré mi Fanta, que creo que quedó un cuarto de la misma, y me acosté enseguida, re caliente, deseando llegar de una vez por todas a Bahía Blanca. Lo único que faltaba era que se ponga una nube encima mío y me llueva mierda.
Al rato paramos no sé donde y pude ver cómo los choferes pasaban el trapo por la cabina; no me bajé ni en pedo, ¿a ver si me hacían limpiar a mí?. Cuando amaneció vi las huellas de mis pies marcando el caminito hacia mi asiento, el camino del culpable, marcadas con Fanta toda pegajosa. Mis pies quedaron pegoteados también. Mi hermana y mi viejo se cagaban de risa, yo también lo hice. Todo sucio, decidí quedarme sentado, bien quietito, hasta que lleguemos a destino y poder pegarme un baño.
Asi que ya saben, en el puesto fronterizo está la posta de como va a ser tu viaje. Y no es joda...
martes, 1 de enero de 2008
EL AMIGO GAY
Ahora, ¿existe la amistad entre el hombre y la mujer?, ¿qué pasa cuando un hombre tiene una amiga mujer, o viceversa?. No es el tema del que voy a hablar. Ya escuché muchas cosas sobre esto:
- “Sí, existe, siempre y cuando sepan cuales son los límites”.
- “No, no existe, uno de los dos en algún momento se va a empezar a sentir atraído por el otro”.
- “Sí, existe, siempre y cuando uno de los dos sea feo”.
Hay muchas opiniones al respecto.
¿Pero qué pasa si desde un principio a un hombre le gusta una mujer?. La peor frase que uno puede escuchar de esa mujer es: “Yo también te quiero…pero solo como amigo”. Eso quiere decir que por el resto de tu vida, si te interesa estar con ella, vas a tener que ser su “amigo gay”. Eso sí, te va a costar el doble estar con ella. Vas a ser su diario íntimo al cual le cuenta todo, su almohada con la cual consulta todo, el hombro en el cual ella va a llorar y el pañuelo que va a secar sus lágrimas. Todo sin tocarle un pelo, con las manitos atadas. Ni siquiera la roces, porque si no, cagaste, todo lo que te bancaste fue al pedo.
Siempre vas a estar ahí para hacerle el aguante, para llevarla a algún lado, para acompañarla a una cena, a un cumpleaños familiar, para ir al boliche, etc, etc.
Muchas cosas de las que hace esta “amiga” tuya capaz te confunden, vos siempre vas a buscarle la vuelta a tu favor a todo lo que dice, pensando: “Mmm, eso que dijo recién, ¿será por mí?, ¿será que ya me está viendo como algo más que un amigo?, ¿seré el chabón más boludo de la ciudad?”.
Y si por mucho tiempo no pasa nada, el problema viene cuando ya te creés eso del amigo gay. Así que si un día empezás a aconsejarle sobre qué ponerse y a halagarle la ropa... ¡ojo!; si empezás a hablar mucho sobre las características de los vagos que andan con ella... ¡ojo!. Es solo un personaje el que estás haciendo, no te olvides. Sos el amigo gay por fuera, pero por dentro estás ardiendo en llamas, con sangre en los ojos y las garras y colmillos preparados para cuando se entregue por completo a vos.
Tenés dos opciones cuando una mujer que te gusta te diga que te quiere como amigo: 1) te hacés a un lado, o 2) te bancás todo esto que conté recién, sin garantía de éxito. Depende de vos. Mi recomendación: 1.
viernes, 21 de diciembre de 2007
FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO
A mí no me gustan mucho las fiestas. Pero me sirven para ponerme a pensar y hacer un balance de lo que fue mi año. Cuales fueron las cosas positivas, las cosas que hice bien y las que me hicieron bien. Y cuales las negativas también, para no volver a repetir las cosas que hice mal, o para tener más cuidado.
Personalmente, este año conocí mucha gente. Personas que sigo tratando, a las que veo esporádicamente, y a las que me quedé con ganas de seguir conociendo. De todas me llevo algo lindo, un buen recuerdo. Porque creo que de eso se trata, de llevarse algo lindo de las personas que uno conoce, aunque no siempre se pueda.
Cada vez que llegan las fiestas es la oportunidad perfecta de pensar, de pensar mucho. Y empezar así un nuevo año a full, sabiendo cuales son tus objetivos y seguir conciendo gente. Así es que cada uno sabrá por que brindar al momento de levantar la copa.
Por eso, le deseo a todos una ¡muy feliz navidad y un próspero año nuevo!
domingo, 9 de diciembre de 2007
LOS REALITYS
Indiscutidamente son un fenómeno mundial. Ganan millones y millones a través de mensajes de texto y llamadas para ver quien va a quedar eliminado. Estoy hablando de los realitys. Y voy a hacer referencia al más pedorro de todos: Gran Hermano.Veinte boludos que para lo único que levantaron el culo fue para ir a hacer el casting para entrar a esa caja de retardados. Seguramente, cuando vieron el anuncio para entrar, estaban tirados en su cama pensando si valía la pena seguir viviendo.
Me pregunto yo, ¿qué mierda les preguntarán en el casting?, ¿se pondrán delante de un jurado, dicen qué hacen de su vida y los puntuarán?. Para mí deben tener que presentar, como mínimo, antecedentes policiales, y las mujeres tienen que haber trabajado como prostitutas y tener un video porno en internet.
Eso me recuerda a personajes como Tamara Paganini y Gastón Trezeguet. Ella que hablaba sobre las toronjas que se había comido, y él... también. Me acuerdo cosas como la de un vago que estuvo preso, se llamaba Leonardo. Fue a la casa de Gran Hermano y cuando salió, estuvo dando consejos de vida en un programa impresentable de chimentos, cuyo conductor va de la mano con el programa también. Haciéndole un reportaje mano a mano, como si fuera un programa de política. ¡Encima le preguntaba haciéndose el serio!, las piernas cruzadas y con los dedos índice y el pulgar de la mano sosteniéndose el mentón como si estuviera escuchando con atención a un intelectual. ¡Dejáte de joder!.
Después los traen acá a Río Grande para que sean partícipes de un “show” en un boliche. Que ganas de gastar guita los dueños de los boliches. Aunque igual es negocio para ellos, porque lamentablemente en todos lados hay gente que se pone frente al televisor a ver a estas ratas de laboratorio. Y van al boliche a ver lo mismo que hacían en la casa... nada.
He llegado a escuchar que pueden ver y analizar el comportamiento de las personas en un grupo cuando son encerrados y aislados de todo, y de ahí hacer estudios psicológicos. ¡Seh!, a mí lo único que me dice Nino Dolce cuando se golpea la cabeza contra la pared es que es un pelotudo, y no soy psicólogo.
Por eso, vean cosas de interés de verdad, dejen de quemarse el cerebro con tanta basura. Me refiero a que el tiempo que pierden viendo cómo se depila una mina o se rasca el higo un vago, vean una película o un programa que le haga bien a tu cabeza.
Si en este mismo momento tenés la boca abierta y se te está cayendo la baba, es que ya viste mucho Gran Hermano y leíste esto demasidado tarde. Caso contrario, todavía estas a tiempo de ver una peli.
miércoles, 5 de diciembre de 2007
FINAL
El día ya arrancó bien, me levanté de buen humor (que es raro en mí). Algo me decía que iba a ser un día especial. Día soleado, gente en las calles paseando a sus perros, las palomas volando, un paisaje hermoso; nada malo podía pasar ese día.
Se hizo la hora de ir a la facultad a rendir. Llego, y el bedel me dice que el profesor todavía no había llegado, “Bueno, lo espero” –respondí con la mejor buena onda del mundo y una sonrisa en la cara-. A los diez minutos llega el profesor. Es de estatura baja, pelo lacio con raya al costado, anteojos culo de botella y bigotes. Seguidamente nos instalamos en el aula donde le iba a demostrar todos mis conocimientos de la materia. Por suerte rendía yo solo.
Como conté anteriormente, me hizo elegir dos números de los cuales elegí uno y me puse a desarrollar. Debo haber escrito una hoja, más o menos. Se para al lado mío para que le empiece a comentar lo que había escrito. Empecé bárbaro, pero algo pasó. Ahí estaba de nuevo, esa cara de hielo, pude verlo. Mientras explicaba mirando fijo la hoja, no pude evitar levantar las cejas y mirar de reojo su cara. Esa cara inanimada, sin sentimientos, sin expresión. Un escalofrío me recorrió la espalda y me empecé a poner nervioso, como si estuviera rindiendo un exámen para entrar a la NASA. De golpe se me había olvidado todo lo que había estudiado, empecé a pifiar preguntas fáciles. En una de ellas me debo haber quedado pensando diez minutos una respuesta que me hiciera zafarla, y el hombre de hielo esperando una respuesta que nunca iba a llegar. Me empezó a pasear por todas lados. Se me fué la cabeza a cualquier lado, pensaba en el terrible dos que me iba a poner en la libreta. Me agarró un calor en el cuerpo, como si me hubiese tomado un litro de tequila. Todo lo lindo que había visto al principio del día (el sol, la gente paseando al perro, las palomas volando) se habían transformado en luna, cocodrilos en un pantano y murciélagos. Era como si el desgraciado hubiese estado atrás mío mientras estudiaba y hubiese anotado las preguntas más boludas que no me sabía para hacérmelas en ese momento. Ya me quería ir a la mierda. Pero todavía no terminaba, faltaba que me pregunte sobre la unidad que no elegí. Creo que esa fue mi salvación. Me pude redimir un poco de las boludeces que le respondí (o no) antes. Se me paró el corazón cuando dijo: “Bueno, lo dejamos ahí”; “Cagué, me la puso” -pensé-. Entonces agarró mi libreta y empezó a escribir la nota mientras decía: “Por ahí la nota no refleja lo que en verdad estudiaste”; “Sip, definitivamente me la puso” -dije hacia mis adentros totalmente resignado y preparando el retorno a mi casa con la L de loser en la frente-, y agregó: “Estás aprobado, lástima la nota… Un 6”. En ese momento me volvió el alma al cuerpo y me sentí el desgraciado con más suerte en el mundo; yo me hubiese re bochado. Me cagó el promedio, es una nota chota; en definitiva aprobé, pero que la pasé mal, la pasé mal.
Fué un día especial como lo había pensado.
martes, 4 de diciembre de 2007
INTRO
Solo quiero decir que voy a hablar de cualquier cosa, porque para eso inventaron los blogs, ¿no?.
Asi que si alguien se siente tocado, identificado, y a su vez ofendido con alguna de las historias, tiene su derecho a réplica en los comentarios. No creo que eso pase porque en ningún momento voy a nombrar a nadie. También pueden dejar comentarios lindos, obvio.
Mi idea de esto es poder hablar de cosas cotidianas y por ahí contar alguna que otra anécdota. Todo desde un punto de vista crítico y con un toque de humor.
Para eso voy a empezar con una anécdota de hace algunos meses que también fue publicada en un blog amigo, espero que guste...

