domingo, 16 de marzo de 2008

EL ARTE DE LA PACIENCIA

Si hay algo que me falta es paciencia. Dios no me dotó con ese don. Lo que más me enferma es hacer cola en algún lado. Por eso es que no me gusta ir al supermercado, ir a comprar comida cuando el lugar está lleno o ir a votar. Odio esperar.
Cuando mi vieja me dice: “¿Me acompañás al mercado?”, yo ya me imagino lo peor que me pueda llegar a pasar: todo Río Grande está haciendo las compras a donde voy a ir yo y me tengo que bancar las colas de 50 personas con changos llenos. Por eso es que siempre trato de evitarlo y también evitar a las personas adictas al mercado como mi vieja. No es que nunca fui tampoco. Pero si voy solo y tengo que comprar alguna boludez, primero me fijo si hay mucha gente en las cajas.
Una vez que fui con mi viejo al mercado, porque mi vieja no estaba, nos comimos como una hora de cola. Uno puede pensar: “Bueno, pero si estás con alguien se te pasa rápido”. Pero era mi viejo. Una persona que es feliz si habla lo menos posible. Tiene la creencia religiosa que quedándose callado y respirando profundo, las cosas se hacen más soportables. Y a mí no me da para romperle las pelotas mientras está ejecutando su acto de fé, así que me aboqué a su creencia. Cuando llevábamos más o menos media hora yo ya no daba más de esperar y me di cuenta que éramos los tipos más aburridos de todo el supermercado; podríamos estar horas y horas haciendo la cola sin decir una sola palabra. Somos unos compañeros muy aburridos para ir de compras.
Lo mismo pasa cuando vas a votar, ¡no me gusta esperar!. En una elección fui como a las tres de la tarde y habían como 100 personas en mi mesa; así que me fui, y yo, vivo, pensé: “Me voy y vuelvo cinco minutos antes de las seis que seguro no hay nadie”. Para mi decepción, cuando volví había del doble de personas que antes, así que no me quedó más remedio que hacer la cola en forma de espiral que ocupaba todo un gimnasio. Y lo único que me hizo quedar fue el hecho de que si me iba, iba a tener que bancarme hacer todo el trámite de justificar el voto. Así que en la próxima elección hice exactamente lo contrario, me levanté bien temprano y llegué para votar a las 8.30 de la mañana. Re cagado de sueño y con ganas de no esperar, me puse a hacer la cola y todavía no habían abierto la mesa. ¡Ni siquiera estaba el presidente de mesa!; una horita esperando estuve seguro.
Pero lo que más sufrimos los jóvenes es hacer cola un sábado a la noche para entrar al boliche. Eso es inconcebible. Generalmente vas al boliche tipo 3.30 o 4; primero hacés una previa con amigos tomando unas cervecitas, charlando de todo un poco para después pasar a la segunda parte: ir al boliche. Cuando llegás te encontrás con una cola impresionante de gente, y ya estás ahí, no te podés quedar solamente con la previa y las cervezas que te tomaste, tenés que transpirarla, y que mejor que en el boliche; así que hacés la cola. Algunas veces me pasó (seguramente a ustedes también) de esperar una hora; te cagás de frío y encima cuando entrás, te tomás tu tiempito de entrada en calor mientras tomás algo, y cuando querés dejar la campera, otra cola en el guardarropa, ¡dejáte de joder!.
En fin, siempre van a aparecer situaciones en tu camino que van a poner a prueba alguno de tus defectos. A mí siempre me desafía el arte de la paciencia (casi siempre con éxito).
Para personas con escasez de paciencia, unas recomendaciones:
- Eviten ir al mercado.
- Vayan a votar apenas abran las mesas.
- Hacé la previa y andá al boliche una hora más temprano.

sábado, 1 de marzo de 2008

LA MAGIA DE ADELGAZAR

Si hay algo que me hace reir, es ver una propaganda de un producto para bajar de peso. Seguramente ya todos la vieron: el Reduce Fat Fast. Cuya traducción al castellano quiere decir algo como: reducir la grasa rápido. Si hay más de tres personas que compraron eso, por favor que me digan quienes son porque yo no conozco a nadie que por lo menos me diga que conoce a alguien que sí.
En resumen, son unas pastillas que cuando estás gordo, te las tomás y no solo se te va la grasa, sino que también se te empiezan a desarrollar todos los músculos del cuerpo. O al menos eso me vende la propaganda.
Fue creado por un vago de centroamérica que se llama Jorge Hané. La primera vez que lo ví en la tele fue cuando hizo la publicidad con, según él, una modelo argentina famosísima, Marcela Brane. ¿Alguien la conoce?. Bueno, resulta que es una modelo que tuvo una hija y que había quedado con varios kilos de más. Esta mina consiguió el teléfono del vago y le dió la pastillita, que seguramente todavía estaba bajo ensayos y experiencias. Al parecer le funcionó, asi que Jorgito dijo: “Esta es la mía”. Meto las pastillas en un frasco, les hago una etiqueta y le pongo un nombre que llame la atención de todos los gordos; y puso las tres palabras más significativas: reducir-grasa-rápido, a mí no se me hubieran ocurrido mejores.
Pero el tipo no se quedó ahí. Se puso a pensar que, como su producto había tenido éxito en 74 países (?), podía conseguir gente más famosa de Argentina y así redoblar la apuesta. Igualmente curró con lo de Marcela Brane durante varios años.
Por eso la próxima propaganda arrancó diciendo: “Estoy con una famosísima actriz argentina”, igual que en la primera. Estaba con Ethel Rojo, ¡dejate de joder!, quien toma Reduce Fat Fast hace 15 años, ¡¡dejate de joderrrr!!. Encima me enferma que los personajes argentinos cuando hacen una propaganda para otro país, es como que fuerzan el acento de ese lugar. Si hacen una propaganda para México, hablan en neutro; si es para Cuba, hablan en cubano; si es para Guatemala, hablan en guatemalteco.
En la otra escena de la renovada propaganda, apareció con Natalia Fava y su novio Santiago Almeida. Ella, con su mejor cara de actriz paga, comenta sobre cómo perdió sus famosos 8 kilos y cómo no los volvió a recuperar. Y él tenía uno o dos kilitos de más y también tomó la pastilla. Esa sí que no me la creo. ¿Un vago que se mata en el gimnasio tiene que andar tomando una pastillita para bajar un par de kilos?. Encima después aparece en cuero, todo re groso, sosteniendo el frasco el cual al lado de un músculo de sus abdominales, ni se ve.
¡Ma que Cuestión de Peso!, con esas dietas, ejercicios y andar sufriendo con la balanza. ¿Todo para qué?, ¿para que te queden esos colgajos horribles, después te operen y te quede una cicatriz de la puta madre?. Aunque pensándolo bien, prefiero eso a tener que meterme una pastilla en la boca que no sé si a alguien le dio resultado, porque las propagandas no me convencieron mucho.
En fin, el que crea en la magia, que le meta pata con el Reduce Fat Fast, y el que no, que haga la dieta Cormillot.


En el rincón rojo, Jorge Hané, el gurú de la pérdida de peso.
Y en el rincón azul, Alberto Cormillot, el ídolo de todos los gorditos.




sábado, 16 de febrero de 2008

EL AMIGO DE TODOS

En cada pueblo siempre existe un personaje medio fantasma. Todos conocemos alguno. Hay una especie en particular que yo llamo “el amigo de todos”. Ese que cuando sale, siempre saluda a todo el mundo que se le cruza, y capaz ni siquiera sabe de donde lo conoce (si es que lo conoce). Seguramente te lo presentó una vez un amigo de un amigo, un día que ni siquiera recordás cual fue, ni que estabas haciendo.
Vos sabés que el vago de pedo se acuerda quien sos, y que vos te acordás de pedo quien es él. Pero cada vez que se ven en el boliche, te saluda como si fuera tu mejor amigo. ¡Ni hablar si es el día del amigo!, puffff... Hasta es capaz de comprarte una cerveza como agradecimiento por haberlo saludado y garantizarse un “amigo” más. Es más, seguro que no se acuerda como te llamás. Por eso cuando te saluda te dice: “Hola, loco”, o alguno de esos apodos que suelen poner, como “papá”, “vieja”, “flaco”, “master”, “locura”, “titán”. O uno que odio, “cabeza” o “cabezón”. ¡¿Qué mierda me está queriendo decir con eso?!. ¡¿Jamás me dijeron cabezón en la primaria y me lo vas a venir a decir vos?!. ¿Mis viejos pensaron mi nombre durante nueve meses para que “el amigo de todos” me diga así?. Naaah.
Esta raza también conoce muchas mujeres. No te confundas, es muy factible que la mayoría de ellas nunca le haya dado bola, por eso ahora son sus “amigas”. Eso en parte puede llegar a beneficiarte si lo sabés usar a tu favor. Te puede presentar a sus “amigas” y poder llegar a entablar algo con alguna.
Obviamente que también existe la versión femenina de esta raza. La mina que conoce a todos. La mayoría son vagos que probablemente se la quisieron levantar, o en su defecto, le tienen ganas. Ese es todo un tema que se puede llegar a tratar más adelante.
En conclusión yo podría decir que no es muy conveniente rodearse de esta gente. Pensálo, una persona que conoce y saluda a mucha gente, que para ellos está todo bien con todo el mundo, que todos son sus amigos y la postura de perfil alto, son personas muy poco confiables y, por lo menos yo, las tomo con pinzas.

viernes, 1 de febrero de 2008

BORRACHERAS

El alcohol es algo raro. Es como una inyección de adrenalina al cuerpo. Eso que necesitás siempre cuando te juntás con tus amigos en alguna casa, alguna salida al pool o al boliche. Siempre está. Es como el mate de la tarde, el amigo fiel, el “perro embotellado”, digamos. La companía perfecta de los sábados a la noche. También es la culpa de las huevadas que hacés y la excusa para lo que no querés recordar. Cuántas veces habrás dicho la famosa frase: “Estaba borracho”.
El alcohol saca esa parte de vos que no solés mostrar. Cuando te pasás, descubrís un VOS que por ahí ni siquiera conocías; pero tiene sus consecuencias.
Las personas reaccionan distinto ante el abuso de alcohol y son muy fáciles de reconocer. Por ejemplo, en el boliche. El primer síntoma que ves es que le cuesta caminar derecho, va delante del amigo sobrio para que lo vaya guiando y sosteniendo de la remera, como si fuera un perro al que están paseando. Algunos de los síntomas pueden ser: estar despeinado, ojos vidriosos, gritar en vez de hablar, caminar (tambaleándose, obvio) cantando a los gritos, y siempre que se cruzan alguna mina, les acercan la cabeza al oído diciéndoles alguna huevada manteniendo el cuello estirado lo máximo posible durante el cruce, mirándola fijo con esos ojos que apenas pueden enfocar y deseando que la mina diga: “¡Ay!, que borracho más tierno” y se quede con vos, o que esté tan o más borracha que vos como para que te de bola.
Hay distintos tipos de borrachos: el callado, el fiestero, el bardero, el melancólico, el cariñoso y el dormilón. Vamos a hacer una breve descripción de cada uno de ellos:

El borracho callado es aquél que no demuestra nada, parece una planta. Puede estar re en pedo y su rostro no emite ningún sentimiento. Generalmente los ves sentados en una banqueta, sillón o escalera, encorvados, con los brazos colgando y siempre mirando un punto fijo pero con la mente totalmente en blanco. Como si fueran autistas. Solo te das cuenta de que están borrachos porque están en el boliche o en algún lugar donde hay alcohol. Si los ponés en un escenario totalmente distinto pueden pasar por genios. Por ejemplo, si los llegás a ver en ese estado dentro de un laboratorio, podrías llegar a creer que están ideando alguna genialidad.

El borracho fiestero es al que ves siempre con una sonrisa en la cara, paseándose por todo el boliche, con el pelo mojado, bailando y gritando en vez de hablar. Ese que está dispuesto a chamuyar y bailar toda la noche hasta que cierre el local. Lo ves bailando en el medio de la pista, con esa luz de mierda que parpadea y no te deja ver un carajo, que cuando se apaga, este borracho, que parecía John Travolta en “Fiebre de sábado por la noche”, queda haciendo movimientos realmente ridículos pareciendo que le está dando epilepsia. Y no sé por qué, siempre creen que saben la letra de todos los temas que pasan. Los ves moviendo los labios pero en realidad están cantando cualquiera.

Al borracho bardero todo el mundo se lo ha cruzado alguna vez. Esta especie anda siempre mirando entrecerrando los ojos, caminando despacio y chocando a los demás. Pasan mirándote como si te hubieses curtido a la madre, pero no, solo lo hacen porque sí. Pareciera que el objetivo de ellos es arruinarle la noche a alguien y sacarse su stress con un pobre tipo que de verdad fué a divertirse. Mejor evitarlos.

El borracho melancólico es un clásico, siempre hay uno. Ese que empieza a tomar y se empieza a acordar de todas las cosas malas que le pasó en la vida para amargarse en el boliche, llorar y amargar a los demás. Este tipo de personaje sale a la luz cuando utilizás el alcohol como recurso para olvidar a alguien o cuando estás mal por algo; la novia que te dejó, el pariente que falleció, la vez que no se te paró (este útimo suele pasar después de que tomaste).

El borracho cariñoso es el MAS clásico, diría yo. Es una mezcla del borracho fiestero y el borracho melancólico. Él quiere a todo el mundo, todo es paz y amor. Frases célebres como: “Te quiero mucho, loco” ó “Yo te re banco”, siempre abrazando a la persona a quien le habla y gritándole al oído, perforándole el tímpano. Al principio unas lágrimas quieren caer de tus ojos por las cosas lindas que te dice, pero después de un rato lo querés cagar a trompadas por lo denso que se pone. Es tu amigo, que le vas a hacer.

Y por último, el borracho dormilón. No hay mucho para decir. Yo diría que es el más fácil de indentificar. Parece que estuviera en un coma alcohólico totalmente inconsciente, pero en realidad solo duerme. Ese que cuando lo vas a buscar para irte tenés que andar llevándolo porque tiene una pachorra encima como que no hubiese dormido en un año.

No me digan que nadie se sintió identificado con alguno. ¿Cuál de todos sos vos?...

(Mi preferida...)

miércoles, 16 de enero de 2008

EL PEOR VIAJE DE MI VIDA

¡Al fin Año Nuevo!. Después de terminar el ciclo lectivo tengo mis merecidas vacaciones. Durante el ciclo lectivo en algunos finales te abrochan, en otros te van bien, ¡pero por fin las fiestas!. Y no digo "por fin" porque me guste Navidad y Año Nuevo, sino porque sabés que después te vas de vacaciones; en realidad las fiestas son días normales en los que se comen porquerías y brindás. Esos brindis repetidos del tío borracho que escuchás todos los años: "¡¡¡Que el año venidero sea mejor que el que pasó!!!", gritando como si estuviera en un concierto y él fuera la estrella; en definitiva el siguiente año va a ser igual o peor que el que pasó.
Ese verano estaba dispuesto a disfrutar las vacaciones desde el minuto cero. Me iba de viaje a Bahía Blanca en bondi con mi hermana y mi viejo. Me fui vestido bien light: pantalón de joggin, remera, un buzo, camperita de jean, unos zoquetes y zapatillas. Nos subimos al bondi y nos sentamos juntos con mi hermana; mi viejo en el asiento adelante nuestro con una tremenda mina; ¡puta madre! -pensé-, y yo sentado con mi hermana. Bueh, la cosa es que partimos hacia las vacaciones deseadas, nos sirvieron el desayuno, espectacular. Para todo esto ya se había presentado el "azafato" del bondi. Era una persona de unos 30 años, estatura baja, pelo corto y anteojitos. Arrancó su presentación diciendo: "Hola a todos, yo soy Richard -sí, Richard, no Ricardo, Richard-, espero que tengan un buen viaje, en momentos más les serviremos el desayuno. Cualquier cosita que necesiten, me avisan". Era uno de esos vagos que tienen nombre extranjero pero que debe tener un apellido como Canchampal, o alguno de ese origen.
Una cosa que odio de los viajes por tierra son los puestos fronterizos Argentina-Chile. De tantos viajes hechos por tierra logré deducir que si en alguno de los puestos tardás más de una hora, una hora y media, tu viaje va a ser una mierda, de lo contrario va a ser tranqui. ¿Y adivinen qué?. Sí. Paramos en uno de los puestos (no me acuerdo cuál) antes de llegar a la barcaza y se bajan el chofer y Richard. El tiempo pasaba y el colectivo se iba llenando de ese calor humano producto del calor que hacía, las piernas se empezaban a entumecer y ya no sabía como mierda ponerme para que me deje de transpirar el culo. Dos horas estuvimos parados en ese puesto. "Cagamos, y eso que todavía no salimos de la isla" -pensé-.
Seguimos viaje y llegamos a la barcaza. Era un día espectacular pero había un viento de la puta madre. La peor noticia la dió Richard cuando dijo: "Vamos a tener que esperar un rato porque la barcaza no está cruzando por el viento". Eran las tres de la tarde y la cola de autos para cruzar la barcaza era impresionante. Bueno, decir que hay una confiteria donde podés comer algo por lo menos. Estaba lleno de turistas extranjeros, ese lugar parecía un refugio de desamparados, encima te arrancan la cabeza con los precios. La tarde pasaba y ya estaba podrido de esperar; hasta que por fin, a las nueve de la noche, cruzamos la barcaza. Si hacemos los cálculos, fueron seis horas de dulce espera.
Llegamos a Río Gallegos donde hicimos cambio de colectivo por uno de la misma companía pero un poco más lujoso; asiento cama, televisión, música y demás. Todo como para pasar un viaje agradable. Habremos salido rumbo norte cerca de las doce de la noche. Nos sirvieron la cena, pusieron una peli y a dormir se ha dicho; yo palmé al toque, como si hubiese corrido la maratón de Tinelli en Bolívar.
Por ahí me despierto y se me da por mirar por la ventana, íbamos por la parte desierta de Santa Cruz. Faltaban unos minutos para que amanezca y empiezo a ver que pasaba como un vapor por afuera de la ventana, de atrás hacia adelante; no le dí bola, deben ser las lagañas que tengo -pensé-. Pero no, era vapor, y cada vez más denso. A los 5 minutos el chofer estaciona el colectivo al costado de la ruta; ¿qué mierda pasó?, me preguntaba. Se bajan los dos choferes y Richard, y abren el capó del motor, yo miraba todo por la ventana. Yo pensaba: "Bueno, uno de estos nabos debe saber algo de mecánica, lo arregla y fué". Se me vino todo abajo en el mismo momento en que los tres se ponen como Larry, Curly y Moe, cruzados de brazos, mirando el motor deseando que se arregle solo; como esperando un milagro y baje Dios con un motor entre sus brazos para que podamos continuar con el viaje. Mi viejo, que también estaba despierto, se levanta con ánimos de superhéroe, se pone la campera, y sale. Dije: "Listo, mi viejo siempre tiene un as bajo la manga. Él le va a encontrar la vuelta". Para mi decepción, mi viejo solamente había salido a fumarse un cigarrillo, todos los ánimos que yo pensaba que tenía para darles una mano a los choferes eran, en realidad, ¡¡la desesperación que tenía de fumar!!. Es más, se puso bien lejos del motor, como queriendo parecer invisible ante la vista de ellos, mirando de reojo. Estuvimos parados media hora, eran las seis menos cuarto de la mañana. Se suben todos al colectivo, mi viejo también, luego de haberse fumado el décimo cigarrillo.
La cuestión es que seguimos viaje con el motor estando de últimas. En ese momento pude sentir cómo el chofer arrancaba en primera, ponía segunda, agarraba velocidad y lo dejaba en punto muerto, repitiendo esa secuencia una y otra vez. Se abre la puertita que comunica el pasillo con la cabina, era Richard, y dice con su mejor cara de pocker: "Bueno... se rompió el motor. Vamos a quedarnos en Tres Cerros hasta que nos venga a buscar otro colectivo, va a tardar dos horas". Hay que describir ese lugar para los que no lo conocen; con dos renglones creo que me alcanza. Del lado derecho de la ruta, tres cerros en medio de la nada, y del lado izquierdo, una estación de servicio, nada más (me sobró). Es un serviclub como la ESSO o la YPF, donde tenían de mascota un guanaco que andaba dando vueltas por afuera del lugar... ¡¡un guanaco!!. Ya era muy rara la situación. Lo bueno es que los de la companía se jugaron y nos dijeron que consumamos un café y unas medialunas, todo a cargo de ellos. A esta altura era de saberse que el colectivo rescatista no iba a tardar dos horas como había dicho Richard. Ya me imaginaba convertido en un caníbal, muerto de hambre, comiéndome a los choferes por haber roto el motor, como la película "Viven", pero cagados de calor.
Y ahí estábamos, en la estación de servicio, mi cara contra la ventana, nariz a nariz con el guanaco, mirándome con esos ojos gigantes, los dos esperando a ver quién se moría primero para comerse al otro. Cuatro horas pasaron hasta que nos vinieron a rescatar, tal como lo había predicho. Obviamente que perdimos la combinación que teníamos que hacer en Comodoro con otro bondi.
Después de tanta travesía llegamos a Comodoro tipo dos de la tarde, ya nos habían arreglado una combinación con otro colectivo. Seguimos viaje. Luego de unas horas hicimos una parada en un pueblo (no recuerdo cual). Nos bajamos, compramos algo para tomar y arrancamos de nuevo. Se hizo de noche, miramos una peli y a dormir. Me saqué las zapatillas porque tenía los pies hinchados, recliné el asiento y morí.
En la mitad de la noche me despierto con una sed impresionante y destapo mi Fanta, estaba todo el colectivo durmiendo. Después de tomar un sorbo hidratador me acerco a una mesita donde se encontraba una máquina de café; dicha mesa tenía un tachito de basura sobre el costado, del cual había que tirar para que se abra. Me acerqué para tirar unas servilletas con mi botella de litro y medio de Fanta en la mano (no sé por qué, estaba medio dormido); tiro de la manija, creo que con demasiada fuerza, y se abre todo el tacho cayéndose todo el contenido en el piso, "que pelotudo" -pensé-. En mi afán por querer remediar lo hecho, puse mi Fanta sobre la mesita y me puse a juntar todo. Lo que no advertí fué que el colectivo se movía bastante, más en la parte de arriba donde estábamos. Fué por eso que mientras estaba juntando los papeles pude ver, casi en cámara lenta, cómo mi Fanta se iba deslizando por toda la mesa, saltando por los aires y yendo a parar a la cabina de los choferes. De más está decir que hizo un quilombo de la puta madre y que la botella se destapó, empapando a cuan ser vivo se encontrara en su camino. En ese momento dudé si bajar o no, pero la culpa me hizo bajar. Cuando lo hice, pude ver a los choferes a las puteadas nadando en un mar de Fanta. Con mi mejor cara de pollito mojado dije: "Uh, perdón", queriendo salir a relucir una mueca de sonrisa en mi rostro. Asi que agarré mi Fanta, que creo que quedó un cuarto de la misma, y me acosté enseguida, re caliente, deseando llegar de una vez por todas a Bahía Blanca. Lo único que faltaba era que se ponga una nube encima mío y me llueva mierda.
Al rato paramos no sé donde y pude ver cómo los choferes pasaban el trapo por la cabina; no me bajé ni en pedo, ¿a ver si me hacían limpiar a mí?. Cuando amaneció vi las huellas de mis pies marcando el caminito hacia mi asiento, el camino del culpable, marcadas con Fanta toda pegajosa. Mis pies quedaron pegoteados también. Mi hermana y mi viejo se cagaban de risa, yo también lo hice. Todo sucio, decidí quedarme sentado, bien quietito, hasta que lleguemos a destino y poder pegarme un baño.
Asi que ya saben, en el puesto fronterizo está la posta de como va a ser tu viaje. Y no es joda...

martes, 1 de enero de 2008

EL AMIGO GAY

La amistad es algo muy lindo. Esa persona a la que le diste toda tu confianza y que siempre está dispuesta a cebarte unos mates mientras vos le contás tus problemas. Que siempre va a ser sincera con vos y va a opinar objetivamente sobre lo que te pase. Los verdaderos amigos son pocos y el tiempo les da ese título, no te engañes.
Ahora, ¿existe la amistad entre el hombre y la mujer?, ¿qué pasa cuando un hombre tiene una amiga mujer, o viceversa?. No es el tema del que voy a hablar. Ya escuché muchas cosas sobre esto:

- “Sí, existe, siempre y cuando sepan cuales son los límites”.
- “No, no existe, uno de los dos en algún momento se va a empezar a sentir atraído por el otro”.
- “Sí, existe, siempre y cuando uno de los dos sea feo”.

Hay muchas opiniones al respecto.
¿Pero qué pasa si desde un principio a un hombre le gusta una mujer?. La peor frase que uno puede escuchar de esa mujer es: “Yo también te quiero…pero solo como amigo”. Eso quiere decir que por el resto de tu vida, si te interesa estar con ella, vas a tener que ser su “amigo gay”. Eso sí, te va a costar el doble estar con ella. Vas a ser su diario íntimo al cual le cuenta todo, su almohada con la cual consulta todo, el hombro en el cual ella va a llorar y el pañuelo que va a secar sus lágrimas. Todo sin tocarle un pelo, con las manitos atadas. Ni siquiera la roces, porque si no, cagaste, todo lo que te bancaste fue al pedo.
Siempre vas a estar ahí para hacerle el aguante, para llevarla a algún lado, para acompañarla a una cena, a un cumpleaños familiar, para ir al boliche, etc, etc.
Muchas cosas de las que hace esta “amiga” tuya capaz te confunden, vos siempre vas a buscarle la vuelta a tu favor a todo lo que dice, pensando: “Mmm, eso que dijo recién, ¿será por mí?, ¿será que ya me está viendo como algo más que un amigo?, ¿seré el chabón más boludo de la ciudad?”.
Y si por mucho tiempo no pasa nada, el problema viene cuando ya te creés eso del amigo gay. Así que si un día empezás a aconsejarle sobre qué ponerse y a halagarle la ropa... ¡ojo!; si empezás a hablar mucho sobre las características de los vagos que andan con ella... ¡ojo!. Es solo un personaje el que estás haciendo, no te olvides. Sos el amigo gay por fuera, pero por dentro estás ardiendo en llamas, con sangre en los ojos y las garras y colmillos preparados para cuando se entregue por completo a vos.
Tenés dos opciones cuando una mujer que te gusta te diga que te quiere como amigo: 1) te hacés a un lado, o 2) te bancás todo esto que conté recién, sin garantía de éxito. Depende de vos. Mi recomendación: 1.

viernes, 21 de diciembre de 2007

FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO

A mí no me gustan mucho las fiestas. Pero me sirven para ponerme a pensar y hacer un balance de lo que fue mi año. Cuales fueron las cosas positivas, las cosas que hice bien y las que me hicieron bien. Y cuales las negativas también, para no volver a repetir las cosas que hice mal, o para tener más cuidado.

Personalmente, este año conocí mucha gente. Personas que sigo tratando, a las que veo esporádicamente, y a las que me quedé con ganas de seguir conociendo. De todas me llevo algo lindo, un buen recuerdo. Porque creo que de eso se trata, de llevarse algo lindo de las personas que uno conoce, aunque no siempre se pueda.

Cada vez que llegan las fiestas es la oportunidad perfecta de pensar, de pensar mucho. Y empezar así un nuevo año a full, sabiendo cuales son tus objetivos y seguir conciendo gente. Así es que cada uno sabrá por que brindar al momento de levantar la copa.

Por eso, le deseo a todos una ¡muy feliz navidad y un próspero año nuevo!



domingo, 9 de diciembre de 2007

LOS REALITYS

Indiscutidamente son un fenómeno mundial. Ganan millones y millones a través de mensajes de texto y llamadas para ver quien va a quedar eliminado. Estoy hablando de los realitys. Y voy a hacer referencia al más pedorro de todos: Gran Hermano.
Veinte boludos que para lo único que levantaron el culo fue para ir a hacer el casting para entrar a esa caja de retardados. Seguramente, cuando vieron el anuncio para entrar, estaban tirados en su cama pensando si valía la pena seguir viviendo.
Me pregunto yo, ¿qué mierda les preguntarán en el casting?, ¿se pondrán delante de un jurado, dicen qué hacen de su vida y los puntuarán?. Para mí deben tener que presentar, como mínimo, antecedentes policiales, y las mujeres tienen que haber trabajado como prostitutas y tener un video porno en internet.
Y pensar que al salir de ahí son personas famosas por hacer… ¡nada!. Pasaron de ser potenciales suicidas a “famosos” en unos meses.
Eso me recuerda a personajes como Tamara Paganini y Gastón Trezeguet. Ella que hablaba sobre las toronjas que se había comido, y él... también. Me acuerdo cosas como la de un vago que estuvo preso, se llamaba Leonardo. Fue a la casa de Gran Hermano y cuando salió, estuvo dando consejos de vida en un programa impresentable de chimentos, cuyo conductor va de la mano con el programa también. Haciéndole un reportaje mano a mano, como si fuera un programa de política. ¡Encima le preguntaba haciéndose el serio!, las piernas cruzadas y con los dedos índice y el pulgar de la mano sosteniéndose el mentón como si estuviera escuchando con atención a un intelectual. ¡Dejáte de joder!.
Después los traen acá a Río Grande para que sean partícipes de un “show” en un boliche. Que ganas de gastar guita los dueños de los boliches. Aunque igual es negocio para ellos, porque lamentablemente en todos lados hay gente que se pone frente al televisor a ver a estas ratas de laboratorio. Y van al boliche a ver lo mismo que hacían en la casa... nada.
He llegado a escuchar que pueden ver y analizar el comportamiento de las personas en un grupo cuando son encerrados y aislados de todo, y de ahí hacer estudios psicológicos. ¡Seh!, a mí lo único que me dice Nino Dolce cuando se golpea la cabeza contra la pared es que es un pelotudo, y no soy psicólogo.
Por eso, vean cosas de interés de verdad, dejen de quemarse el cerebro con tanta basura. Me refiero a que el tiempo que pierden viendo cómo se depila una mina o se rasca el higo un vago, vean una película o un programa que le haga bien a tu cabeza.
Si en este mismo momento tenés la boca abierta y se te está cayendo la baba, es que ya viste mucho Gran Hermano y leíste esto demasidado tarde. Caso contrario, todavía estas a tiempo de ver una peli.