viernes, 30 de enero de 2009

VACACIONES (2)

Bueno, de vuelta en casa.
Cosas para destacar de las vacaciones:
  1. La llegada tarde a tomar el cole de Río Grande a Río Gallegos,
  2. La caída y rotura de mis lentes,
  3. Otra vez las puestos fronterizos donde te cagás de angustia esperando,
  4. El calor infernal que pasé en Bahía Blanca. La sensación térmica llegó a los 45ºC,
  5. Los mosquitos que me picaron,
  6. El asadito que comimos con la flia y las cervezas que chupamos,
  7. El tenedor libre "Bambú" a donde fuimos a festejar el cumple de mi abuela,
  8. La memoria a corto plazo de mi abuela con la que me reí mucho cada vez que me preguntaba lo mismo una y otra vez,
  9. Las discusiones con mi abuelo sobre fútbol,
  10. Los colectivos nuevos de la línes 517 que son una mierda, sobre el cuál haré un estudio detallado más adelante,
  11. Las hermosas mujeres de Bahía,
  12. La salida con mis primas y mi hermana,
  13. El balneario Maldonado (que dicen que es una cagada pero a mi me encanta),
  14. El protector solar factor 40 que me dejó la piel como si no hubiese tomado una mierda de sol,
  15. Los licuados en la galería Plaza...

...no tienen precio.

domingo, 4 de enero de 2009

VACACIONES

Mañana parto hacia mi querida Bahía Blanca.
Me espera un día y medio de viaje en bondi.
Prometo volver con regalos, amigos.
¡Hasta la vuelta!

viernes, 5 de diciembre de 2008

PREMIO REMO VIRTUAL

Me acabo de enterar que anda un premio dando vueltas en la comunidad blogger, el Premio Symbelmine, al que yo llamo Premio Remo Virtual en esta entrada. Obviamente que sin criticar ni nada, ¿no? Me encanta que haya un reconocimiento al esfuerzo y a la constancia.
Mis felicitaciones para Kaname, que soy un fiel seguidor y le dieron el Premio. Me gusta mucho como escribe, y las cosas que escribe también. ¡Encima es de mi querida Bahía Blanca! Yo soy fueguino, pero parte de mi corazón está en Bahía ya que casi toda mi familia está ahí. Es imposible no querer al lugar al que concurro desde que tengo uso de razón, y casi todos los veranos de mis 23 años.
En fin, la cosa es que Kaname me nominó, jeje. Y para que vean cuán NO merecedor de este premio soy, lean esta entrada que escribí hace poco y vean mis únicos tres enlaces con otros blogs al costado. Pero como estamos en Argentina, voy a ser cara rota y lo voy a aceptar con una hermosa sonrisa y a cumplir el único ítem que puedo: Mostrar el Premio... que encima es opcional, cuak!

¡Gracias!

miércoles, 19 de noviembre de 2008

ALERGIA

¡Por Dios! Justo cuando en el anterior post estaba pensando en cerrar el blog, aparece algo sumamente interesante para contar. Algo tan poderoso que me hace lagrimear, moquear, querer tirarme en la cama sin hacer nada y sentirme un trapo de piso, es digno de ser contado en este blog. Así es, voy hablar sobre... ¡mi alergia! Síiiii. Esta puta alergia que me está volviendo loco. Lo más llamativo e interesante es que cuando me preguntan a qué le tengo alergia, siempre respondo lo mismo: "Emm, no sé, che. Siempre me agarra en esta época". Pero esta vez me agarró como nunca.
Creo que me voy bajando unos 23 paquetes de pañuelitos descartables, unas 15 tabletas de bayaspirina y como 10 pastillitas que me dijo mi vieja que es para la alergia... ¡¿Para que se haga mas poderosa la alergia, la puta madre?! Toda la tarde sonándome la nariz con lo primero que encontraba a mano: pañuelitos, en el lavatorio. Cuando me pudrí de levantarme de la mesa e interrumpir mis estudios, empecé a sonar para adentro, y cuando me quedaba sin pañuelitos, me pasaba la mano. Creo que perdí sensibilidad en la nariz de tanto sonarme.
Y hoy a la tarde, hasta antes de entrar a la facu, venía moqueando (en realidad no hay mocos, sino, agüita). Y cuando llegué, como por arte de magia, desapareció la alergia. Solo por un par de horas nomás, hasta la clase de Electrónica Aplicada III. Obvio, las molestias siempre aparecen cuando no queres.
En fin, sigo viviendo...

lunes, 3 de noviembre de 2008

MMM... ¿LO BORRO O NO LO BORRO?

Estoy pensando seriamente en cerrar mi blog.
En un principio imaginé que en algún momento me iba a embolar. No porque no haya estado convencido de hacerme uno, nada que ver; sino que yo soy así, me entusiasmo con algo y lo hago, pero me cuesta mucho mantener constancia y regularidad en mis emprendimientos. De hecho, creo que estas dos palabras siempre fueron un problema para mi.
Si bien abrí este blog en uno de esos arranques que por ahí me agarran, me gustó mucho poder compartir mis historias y que haya alguien que no conozca leyéndolo del otro lado. Y si con algunas de las cosas que publiqué en este tiempo logré sacarle una sonrisa a alguien, habré logrado el cometido que me propuse desde el primer momento. La verdad es que es una forma muy buena de expresarse y de mejorar la escritura.
Bueno, pero por ahora nada más estoy PENSANDO en cerrarlo. Y yo soy de esos chabones que piensan mucho las cosas antes de hacerlas, así que por ahí, durante este momento de "pensamiento", capaz que encuentro algo más para escribir o contar que valga la pena y lo meto acá.
En fin, vamos a ver que hago...

miércoles, 3 de septiembre de 2008

CARNICERIA ACADEMICA

Eso es la facultad a donde voy.
Hay que empezar a contar desde el principio para saber cómo nos sentimos mis compañeros y yo a esta altura de la carrera.
Cuando estaba en 2º año de ingeniería, se hizo en la facultad una evaluación a cargo de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria, la CoNEAU. Sus principales funciones son:

  • Evaluación de proyectos institucionales de nuevos establecimientos privados y estatales.
  • Evaluación externa de instituciones.
  • Acreditación de carreras de grado reguladas por el Estado.
  • Acreditación de carreras de posgrado.
  • Evaluación para el reconocimiento de entidades privadas de evaluación y acreditación universitaria.

Lo cual me parece bárbaro, ¿quién no quiere un buen nivel de educación?
El problema viene cuando una carrera no cumple con los requerimientos mínimos, y por lo tanto, no acredita para que se pueda seguir dictando. Ahí estás en un problema… nosotros, los alumnos, digo. Y eso fue lo que pasó.
Eso quería decir que para nosotros, los alumnos de segundo año, teníamos una sola oportunidad de recursar alguna materia en caso de ser necesario.
Cuando estaba en 3º recursé una materia, lo que me sentenciaba a no tener que volver a recursar porque iba a estar hasta las manos. A esta altura, ya en 5º año, te das cuenta de todos los problemas que trajo el hecho de que no se acreditara la carrera. Cosas de las que cuando recién empezás a estudiar, no sos conciente:

  1. Tenés un montón de presión encima. Sabés que tenés que aprobar cada uno de los parciales de cada materia que estés cursando para poder regularizarla.
  2. Cuando termines de cursar vas a estar acarreando entre 10 y 15 finales para rendir, incluído el proyecto final, materia que es la última en rendirse y consiste en presentar un proyecto, no solo en papel, sino también armado.
  3. Una vez finalizada la cursada del proyecto final, tenés dos años para presentarlo terminado; lo que quiere decir que en esos dos años tenés que rendir toooodos los finales que te quedan, ya que no se puede rendir el proyecto final sin haber rendido todas las materias previas.
  4. Por otro lado, también tenés que hacer 200 horas de cátedra supervisada en algún lugar. O hacer algún proyecto que te lleve esa cantidad de tiempo.
  5. Un problema grave es el vencimiento del proyecto final. Si pasan esos dos años y no lo presentaste (suponiendo que hayas rendido todos los finales), se vence la cursada de la materia y del proyecto per se, quiere decir que tendrías que bucarte un nuevo proyecto para hacer.
  6. Para cuando nosotros terminemos de cursar, muchos de nuestros profesores ya no van a estar dando clases en la facultad ya que somos la última promoción, lo que implica que quizá tengamos que rendir algún que otro final con algún profesor que probablemente no tenga la menor idea de lo que te está tomando. Lo cual te puede beneficiar o jugar absolutamente en contra.
  7. Todos estos problemas te fuerzan a hacer notas para posponer vencimientos de materias, pedir mesas especiales. Tenés que andar buscando a los profesores para ver si te pueden tomar porque en la facultad ya no los vas a ver. Y, en el peor de los casos, nos tendríamos que ir a rendir a otra facultad del país.

La vida del estudiante es difícil…

miércoles, 13 de agosto de 2008

JUEGOS OLIMPICOS (2)

¡Che, como se aprende con estos Juegos Olímpicos!
Estaba hablando con mi viejo y le pregunto:

- "Che, ¿estos juegos no eran en Pekín?, yo siempre escuché que los JJ.OO eran Pekín 2008"
- "Sí, boludo, los chinos a Pekín lo pronuncian Beijing"
- "Naaah, no jodas, ¿en serio?"
- "Sí"
- "Fuaaa, todos los días se aprende algo nuevo"
- "Yo lo leí anoche en un foro"

Me voy a acostar que mañana juega temprano la selección. Cualquier cosita que siga aprendiendo, la voy a compartir por acá, en el Libro gordo de Gavilán.

viernes, 8 de agosto de 2008

JUEGOS OLIMPICOS


Que copado que empezaron los Juegos Olímpicos. O como le ponen por ahí: JJ.OO. Hace poco me di cuenta el por qué se les pone sigla doble a algunas palabras. Es como por ejemplo: RR.PP, que quiere decir Relaciones Públicas; o EE.UU, de Estados Unidos. Se le pone la sigla doble porque la palabra está en plural, ¡re loco!
Bueno, volviendo a los JJ.OO. Me fascinan. Hay deportes que ni siquiera sabía que existían. Si fuera por mí, me quedo a verlos todo el día. He aquí el problema: son en China, eso quiere decir que como acá hay 11 horas menos, me voy a tener que quedar despierto cuando en realidad tendría que estar durmiendo, y que me tengo que quedar despierto cuando tengo que estar despierto; eso quiere decir que tengo que estar despierto todo el día, las 24 horas. Mmm, me parece que no da. Eso sí, ayer me levanté a las 8.45 de la mañana a ver a la selección Argentina de fútbol contra Costa de Marfil. Esperemos que hayan muchas medallas doradas para nosotros.
¡Aguante Argentina, carajo!

jueves, 10 de julio de 2008

RECUERDOS ANIMADOS

Hace poco salí con un par de amigos a tomar algo. Siempre charlamos de la vida: mujeres, deporte, familia, etc, etc. Salió una charla de esas que te traen buenos recuerdos de la infancia.
El tema era: dibujos animados que veíamos cuando éramos pibes. Hay dos dibujos en que los tres coincidimos que veíamos: Los Thundercats y Los Halcones Galácticos.
“¡¡¡Ooooohhhhhhhhh!!!”, gritamos los tres al mismo tiempo en cuanto uno de nosotros los nombró. Instantáneamente me transporté a cuando tenía 4/5 años y me sentaba frente al televisor a la hora de la merienda para verlos.
Me acuerdo que yo tenía la espada de Leon-O (pronúnciese Leono).
Les dejo la intro de cada uno a ver si a alguien le trae los mismos recuerdos que a mí.

martes, 17 de junio de 2008

SALIDA DE SABADO

Un sábado salí con un amigo y dos amigas. Nos juntamos en la casa de una de ellas a tomar unas cervecitas pre boliche; destino: boliche de moda; buena música, buenos tragos, buenas minas. Me acuerdo que esa noche iban los de Gran Hermano, realmente cero interés por ver a esos giles; objetivo: pasarla bien.
Cuando decidimos salir (tipo 3.30/45 de la mañana), nos subimos al auto y partimos hacia dicho lugar. Al pasar por enfrente del boliche vemos que había una terrible cola que abarcaba unos 20 metros. En concepto, cola es exactamente equivalente a decir fila, pero en estos casos, cola es equivalente a cuatro filas en una. Una maraña de gente, todos amontonados, apoyándose unos a otros, cagados de frío. Como he comentado en alguna ocasión, la paciencia no es mi fuerte, por lo tanto decidimos dar una vuelta a ver si el embotellamiento de personas en la entrada del boliche cedía. Al pasar unos cuantos minutos volvemos a pasar por el lugar y no se había descongestionado nada;

- “¿Y ahora que hacemos?” -dijo alguien-.
- “¿Vamos al otro boliche?” -la misma voz-.
- “¡Vamos al otro boliche!” -otra vez la misma voz-.
- “Naah, no jodas” -dije, tratando de que alguien apoye mi grito de protesta-.

Al parecer nadie compartía mi voto, por lo tanto, fuimos al otro boliche. Hay que bancarse lo que diga la mayoría.
Al llegar a la entrada pude sentir el clásico sonido de la música cumbiera que todos conocemos. “¿Qué carajo hago acá?” -pensé-, acto seguido pasé por el detector de metales, después de haberme sacado el celular, el encendedor y las llaves, pero como esas máquinas siempre suenan, está el amigo que te revisa después. Cuando saco (con dolor) los $10 de mi billetera para pagar la entrada, la mina de la ventanilla me dice: “Son 15”; con más dolor aún, saqué los 5 que faltaban para que me dieran la entrada con una consumición de cerveza.
Al entrar y llegar al fondo hasta alcanzar a ver el escenario, vimos que habían dos vagos cantando… cumbia, obvio. Ambos tenían unos pantalones de jean anchos medios caídos y una remera roja XXL que les llegaba casi hasta las rodillas; calculo que hasta las rodillas porque con la vestimenta es como que perdés noción de la forma del cuerpo. Uno de ellos tenía un sombrero pescador y por la parte de atrás de la cabeza le salían dos mechones más largos de pelo cubriéndole la nuca; y el otro tenía una gorra con la visera chata hacia atrás con la inscripción NY, ese ya se ganó mi desagrado, igual no creo que le importe.

- “¿Y estos quiénes son?” -le pregunto a una de las chicas-.
- “Cumbietón” -me responde-.
- “¿Cumbi, qué?”.
- “¡Cumbietón!, mezcla de cumbia y reggaeton”.

Ah, bueeh, cumbietón, re originales los muchachos, ¿por qué no le pusieron “Reggumbia”?, ¿no era lo mismo?. En fin, no me voy a poner a discutir el nombre de este grupo ni su significado.
Luego de bailar y tomar algo, vimos que se subió una señorita al escenario, una bailarina del lugar. Creo que ninguna parte de la palabra “bailarina” le quedaba a este especimen. A ver como la describo. Una chica que se notaba que no estaba en su peso habitual, sin ser yo nutricionista puedo afirmar eso; tenía una remerita bastante apretada y una pollerita de unos 30 centímetros de “largo” que no alcanzaban a cubrir la totalidad de su culo, aproximadamente dos tercios del mismo. Lo más impresionante fue cuando esta señorita meneaba, ¡por Dios!. Lo peor vino después, cuando seguidamente a ésta se subió otra chica con una vincha con orejitas de conejo y una calza enteriza negra, que de cuerpo era el doble que la anterior y, para no ser menos, también impresionó a todos con su meneito. Por un momento creí estar viendo animal planet. Es como cuando ves la pelea entre una serpiente y una tarántula, que no podés sacarle la vista de encima de lo impresionante que es, por más desagradable que sea e impresionable que seas.
Después de este acto deplorable, siguieron cantando los muchachos de Cumbietón. Lo que me sorprendió de estos pibes es que son de San Isidro, Buenos Aires. ¿Ese no es uno de los lugares más chetos de allá?, ¿del punchi punchi, del agüita con éxtasis y demás?.
Más allá de todo, la pasamos muy bien. Nos quedamos toda la noche ahí, disfrutando de Cumbietón, las bailarinas y algún que otro personaje.
Solo otra salida de sábado.

domingo, 1 de junio de 2008

LA NOVELA DE LA TARDE

Si hay algo que falta en el mundo es imaginación. Más en el mundo de las telenovelas. Las novelas de todo el mundo son iguales. Siempre la misma historia. Siempre los mismos problemas. Siempre el mismo final feliz.
La típica, una muchacha pobre que conoce al amor de su vida: un multimillonario dueño de una fortuna heredada, con una madre que no parece la madre, sino la hermana, la cual es una bruja. Actrices como Thalía y Natalia Oreiro han estado en novelas como esta. Thalía en Marimar, María la del barrio; y Natalia Oreiro en Muñeca brava.
La base es la dicha anteriormente. Después solo resta contar cómo se conocen y generar la mayor cantidad de conflictos como para tirar toda una temporada, finalizando con un final feliz que obviamente solo pasa en la televisión.
Se podría empezar con que la pobre desdichada es una cartonera, la que tiene como amigo un perro sucio que no es de ninguna raza al cual le habla y le cuenta todo. Ella vive en una villa con la abuela porque sus padres murieron cuando era chiquita.
Bien, vamos a la parte en que se cruzan por primera vez.
Ella está buscando, como todos los días, un poco de cartón en una vereda con su perro roñoso. Él va en su Mercedes Benz descapotable, con lentes oscuros y la cabellera rubia al viento, acompañado de su madre y el Caniche Toy. La muchacha cruza la calle, y cuando va llegando al otro lado de la vereda sus miradas se cruzan. Instantáneamente se enamoran perdidamente uno del otro. El primer contacto se realiza cuando un día él pasa solo por el mismo lugar y advierte que unos vándalos malvivientes le están robando el cartón que tanto le había costado conseguir en el mundo de mierda que le tocó vivir. Heróicamente la defiende y se quedan charlando un rato. Ella tiene un nombre como Juana Perez y él uno como en todas las novelas mexicanas, algo como Luis Fernando de los Valles, o alguno que diciendo los dos nombres consecutivamente quede bien.
Lo más entretenido es el nudo de la novela. Cuando se generan los problemas y pasan cosas realmente grosas. Lo que me sorprende es que todos los descubrimientos se hacen de la misma manera: están charlando dos personajes, y un tercero escucha detrás de la puerta un secreto que nadie sabía. O frases célebres como: “Soy tu padre”, y ese primer plano que le hacen a la otra persona mientras pasan la musiquita de la escena de la ducha de Psicosis. La muerte de algún personaje también es muy común. El accidente que dejó paralizado al protagonista, o con amnesia. La maldita ex novia del multimillonario que no quiere a la cartonera y le hace la vida imposible. El hijo no reconocido de alguno que aparece. Alguien que se queda ciego. El secuestro de algún personaje.
En fin, creo que ya han agotado todas las posibilidades que existen. Cualquiera puede escribir una novela, solo hay que saber inventar algunos problemas. O simplemente usar algunos que ya existan, total, ¿quién te va a decir algo?. Otro recurso es robar escenas de películas o series yankees, como se ha visto en producciones argentinas.
Y el final de la novela es indiscutido. Todos felices y contentos. La cartonera se casa con el multimillonario y viven en una mansión. Los malos muertos o locos en un instituto para dementes.
Asi que no se hagan los sorprendidos y no digan que no les avisé cuando estén viendo la novela y suceda algo de lo dicho.

jueves, 15 de mayo de 2008

EL GLACIAR


En una de mis visitas a un amigo en la ciudad de Ushuaia, decidimos escalar hasta el glaciar. Nunca lo había hecho. Son unos kilómetros de montaña, sin equipo, sin indumentaria apropiada, lo hicimos de copados que somos.
Yo siempre voy por uno o dos días. Salimos al boliche, paseamos un toque. Pero esta vez decidimos improvisar. La noche anterior estábamos en su casa, acostados cada uno en su cama, charlando de la vida, y salta:

- “Mañana vamos al glaciar” -me dijo-
-“¿Me estás preguntando?” -le dije sin poder distinguir si era una órden o una pregunta lo que me había hecho-
- “No, no, mañana vamos” -dijo entusiasmado-
- “Bueno, vamos” -respondí también estusiasmado-

Al otro día, después de dormir lo justo y necesario como para escalar una montañita, nos levantamos, nos cambiamos y partimos hacia la montaña para ver el glaciar que yo nunca había visto. Me puse algo de lo poco que había llevado a mi visita por dos días a Ushuaia: un pantalón de jean, zapatillas, una remera, buzo y mi campera de jean recién comprada.
Llegamos y empezamos a caminar. No es todo escalar, empezás caminando y vas subiendo de a poco, “una boludez” -pensé-. Cuando ya llevábamos como 45 minutos de caminata, pregunto: “¿Dónde mierda queda el glaciar?”, y mi amigo, bien específico y con toda la calidez que lo caracteriza, me dice apuntando con el dedo hacia no sé donde: “Por allá arriba”; a mí se me hizo que con su dedo señaló el cielo, y estábamos lejos de ahí.
La cosa es que continuamos con la caminata y llegó la hora de escalar. El tiempo pasaba y no llegábamos nunca. Cada vez me costaba más respirar y las piernas ya dolían. Desde lo alto, prácticamente podía ver mi casa en Río Grande pero ni un indicio del glaciar. Lo único que me hacía seguir era que ya había escalado mucho y no daba para abandonar.
Habrá pasado como una hora más. Mi amigo me sacó como un kilómetro de ventaja, hasta que dije basta, no doy más, que se vaya a cagar el glaciar, yo me quedo acá sentado en esta roca fumándome un pucho. Solo quería pegarme un baño y acostarme un rato. Dos mujeres estaban en la misma que yo, no parecían del lugar. Noté que hablaban en otro idioma. Yo andaba con una cámara de fotos que le vino en una revista a mi amigo, de esas baratas, de las que difícilmente conseguís un rollo, que no tienen flash y que en las fotos reveladas, la imagen que interesa sale entre dos bandas negras, tipo película vieja. Así que me acerco a las extranjeras y les digo con mi pasable inglés: “¿De dónde son?”, y me responde una de ellas: “Germany”; le pregunté si me podían sacar una foto junto al hermoso paisaje que había detrás mío, ningún drama las minas.
Así es que me quedé esperando a que vuelva mi compañero escalador, quien tampoco llegó a ver el glaciar, para iniciar el retorno. Lo bueno del sacrificio de subir, es que a la hora de bajar no es tan complicado y es más rápido. No sin antes cagarme de un golpe. Había que bajar como un escalón bastante grande,

- “Vení por acá” -me dice-.
- “Naah, vos dejame a mí” -le respondo con mi mejor cara de escalador profesional-.

La cuestión es que mi instinto me traicionó y me indicó el camino incorrecto para resolver el problema del gran escalón. Estoy intentando bajar, piso una parte de pasto bastante húmeda y fui a parar a la mierda. El escalón lo bajé, me costó un raspón en el tobillo (más el dolor) y mancharme la campera nueva.Ya cuando llegamos abajo, nos cruzamos con un grupito de mujeres de no sé donde y nos preguntan en inglés: “¿Dónde queda el glaciar?”, yo a esa altura, ya cansado, dolido, con hambre y sucio, no podía hilvanar una frase en inglés. Así que respondió mi amigo con el mejor inglés que le salió: “Folin dat wei”, esta vez con ambas manos abiertas poniéndolas en fila india y moviéndolas indicándoles el camino hacia el cielo.

jueves, 1 de mayo de 2008

BIBLIOTECARIO ORTIBA

Hace unos días saqué un par de libros para empezar a preparar el final de una materia. Y como una materia no se prepara en una semana, tengo que ir renovándolos cada dos días porque es la cantidad de tiempo que te los dan, algo que me da por las pelotas. El anterior bibliotecario era re piola. Si bien hay ciertas reglas para el alquiler de libros, él me los prestaba por más días si el mismo no estaba tan requerido. Pero ahora hay otro tipo. Uno que cree que tiene el mejor laburo del mundo y lo cuida como si fuera oro (sin desmerecer a los bibliotecarios, ¿no?).
La cosa es que me re pudrí de tener que renovarlos cada dos días porque me olvido y porque me embola, ¿para qué voy a mentir?.
Llega el día que me toca renovarlos. Les relato la charla.

- “Buenas” -le digo-.
- “Buenas” -con cara de pocos amigos, sin mirarme y de cara a la computadora-.
- “Vengo a renovar los libros”.
- “Sssí, ¿cuál es tu número de socio?".
- “2215”.
- “Bueno, hasta el 22”.
- “¿Hoy qué día es?”.
- “Lunes 21”.
- “Eso es mañana”.
- “Sssí, mañana”.
- “Escuchame, ¿no me los podés dar más días­? Digo, así no vengo a cada rato”.
- “No, no puedo, la computadora dice que no”. (¡¿la computadora?!) “Si hubieses traído los libros, por ahí…”.
- “O sea que tengo que traer los libros cada vez que venga a renovarlos”.
- “Y… sí”.
- “De verdad los necesito. Con el anterior bibliotecario yo arreglaba para--“.
- “Ahhhh, bueno, con el anterior”. -me interrumpe- “Tomá, acá en este papelito tenés las reglas de alquiler de libros, escritas por el anterior bibliotecario”. -extendiéndome la mano para alcanzármelo-
- “No, está bien, no lo voy a leer. Este es el sexto año que estoy en la facultad, sé las reglas. Aparte no sé leer muy bien”. -con mi mejor cara de asesino serial-

Después de seguir discutiendo unos cinco minutos más, mientras algunas personas nos miraban y esperaban para sacar libros, gané la batalla (por cansancio) de la siguiente manera:

- “Uhh, bueno, a ver...”. -empieza a investigar en su computadora- “Bueh, te los doy hasta el viernes 25. Pero tomá, llevate el papelito igual”. (misteriosamente, como por arte de magia, la computadora aceptó mi propuesta)
- “Bueno, entonces no vengo mañana”. (me aseguro de que gané)
- “No”.
- “Gracias”.
- “Chau”.

Entonces recién ahí agarré el papelito arrugándolo todo y cuando salí lo tiré en el primer tacho de basura que me encontré.
Me molesta la gente prepotente y sobradora que en vez de hacerte la vida más fácil, te la complica y hace las cosas de mala gana. El tipo este se cree que está laburando para la NASA y que lo estan vigilando las 24 horas para ver que está haciendo bien su laburo, no regala nada. Hay personas a las que no se le puede pedir un favor.
En fin, pero fue solo por esa vez que me los prestó más de dos días y ya no da para volver a discutir. Esta vez me ganó él por cansancio. Que bibliotecario ortiba, che.

jueves, 17 de abril de 2008

EL AUTO TUNNING


¿Qué quiere decir cuando dicen: ese auto está “tuneado”?. Lo que yo interpreto, como mucha gente más, es un auto que tiene un montón de boludeces encima, ya sea como adorno o porque realmente sirve para algo; o las dos cosas.
Me agarró curiosidad y me fijé en el diccionario que tengo inglés/castellano la palabra tunning y no aparece. Obvio que no, tunning es un verbo (si mal no recuerdo las clases de inglés de la secundaria). Así que me fije tune y dice: “sintonizar”; y todavía seguía sin entender. ¿El auto sintonizador?, ¿el auto que sintoniza?.
Es una palabra que usamos casi cotidianamente pero no tenemos la más mínima idea de la interpretación al ponerla al lado de una palabra como “auto”.
Y no es lo mismo un auto adornado que uno tunning, no señor. Para adornar un auto hay que tener el mínimo requerido de buen gusto y algo de plata; y para hacer uno tunning puedo prescindir del buen gusto.
Un viernes a la noche salí a dar unas vueltas por el conocido tontódromo de la ciudad. Voy con mi humilde auto no tuneado (ni adornado) y se me pone un auto atrás, en la parada de un semáforo. Cuando lo ví bien pensé que estaba en una película de Transformers, o que por fin iba a tener un encuentro cercano del tercer tipo. Pero no, abajo de todas las porquerías que tenía, había un auto. Lo primero que noté fueron las pequeñás luces violetas en el parabrisas y la cara del conductor encuadrada por taquímetros, velocímetros e indicadores de combustible. Cuando el semáforo se puso en verde, se me pone al lado y seguí descubriendo cosas. Pude ver que tenía una pantalla para ver DVDs, luces de neón abajo del auto, y un fierro que hacía de alerón. Además del polarizado y el estéreo que sonaba muy bien.
Yo soy más partidario de la ornamentación del auto. El polarizado y un buen estéreo, me gusta. Llantas y fundas para los asientos, también. Pero nada más. Nada de luces de más en ningún lado, bajar el auto, alerones exagerados, pantallas para ver DVDs, etc, etc, etc.
Esas luces de neón debajo que hace que parezca un carnaval carioca; bajar el auto para que se te haga mierda el caño de escape en el primer lomo de burro que pases; alerones que parecen el de un avión, ni hablar si tiene más de uno (que yo he visto); pantalla para ver DVDs, que en cuanto pasen el culo de una mina bailando te tragás al que va adelante… todo al pedo. En fin, el que quiere sintonizar su auto, que lo sintonice.

martes, 1 de abril de 2008

LAS ORDENANZAS


Una noche me pasó a buscar mi amigo para que vayamos a tomar algo al pool. Como ya estaba de vacaciones, re tranqui, voy, me chupo un par de birras, me fumo unos puchos, charlamos de la vida, etc.
Entramos a este lugar, buscamos unas sillas y nos acomodamos. No había mucha gente, los personajes de siempre, jugando al pool o solo sentados llevando a cabo el mismo plan que teníamos nosotros.
Se acerca el mozo:

- “Hola, ¿qué tal?, ¿me traés una cerveza y un cenicero?" -le dije-.
- “La cerveza sí, pero no se puede fumar más acá”.
- “Ah, ¿no?, la puta madre” -resignado-.
- “Ya no se puede más, ahí está la ordenanza”.

A menos de dos metros tenía un cartel que decía que por una ordenanza de mierda que sacaron, no podía fumar en lugares públicos. No es nada nuevo. Pero me di cuenta que cada vez me quedan menos lugares donde fumar: en mi casa yo no fumo; en la facultad se podía y ya no, solamente en el buffet (hasta hace unos meses), ahora en ninguna parte del edificio, ¿y ahora el pool?.
¿Qué pretenden estas ordenanzas?, ¿que los fumadores tengan que salir de un lugar público a cagarse de frío para disfrutar un pucho?, ¿hacer una Argentina más sana?. Si eso es lo que quieren, que cierren las tabacaleras, que dejen de importar y dejen de vender cigarrillos. Si la van a hacer, que la hagan grosa; ya demasiado tenemos con el aumento de los puchos. Me la banqué.
Nos trae la cerveza y empezamos a tomar.
Habrán pasado 15 minutos, y en la pared de enfrente un tipo se prende un cigarrillo, miro al costado: un vago en la mesa de al lado fumando. ¿Qué me vieron cara de pelotudo? -pensé-. Pasa el mozo por al lado y le digo: “Che, yo también quiero fumar”, y me hace un gesto como diciendo: fumá que está todo bien; digo yo, ¿para qué me rompió las pelotas si después me iba a dejar fumar lo más tranquilo?. Es más, después me trajo un cenicero y todo.
Compañeros fumadores: cada vez nos están cerrando más puertas. Si quieren que dejemos de fumar que intenten con otra cosa. Que sigan vendiendo cosas mágicas en en la tele para dejar de fumar, que en los atados pongan unas fotos de unos pulmones contaminados al lado de unos sanos, que nos asusten con las estadísticas de mortalidad en el mundo a causa de este “canelón de tabaco”, o cualquier otra cosa. Yo creo que hasta “sector fumadores” y “sector NO fumadores” estábamos bien.
En fin, aparte de esto, creo que quedó en claro que todos nos cagamos en las ordenanzas.

domingo, 16 de marzo de 2008

EL ARTE DE LA PACIENCIA

Si hay algo que me falta es paciencia. Dios no me dotó con ese don. Lo que más me enferma es hacer cola en algún lado. Por eso es que no me gusta ir al supermercado, ir a comprar comida cuando el lugar está lleno o ir a votar. Odio esperar.
Cuando mi vieja me dice: “¿Me acompañás al mercado?”, yo ya me imagino lo peor que me pueda llegar a pasar: todo Río Grande está haciendo las compras a donde voy a ir yo y me tengo que bancar las colas de 50 personas con changos llenos. Por eso es que siempre trato de evitarlo y también evitar a las personas adictas al mercado como mi vieja. No es que nunca fui tampoco. Pero si voy solo y tengo que comprar alguna boludez, primero me fijo si hay mucha gente en las cajas.
Una vez que fui con mi viejo al mercado, porque mi vieja no estaba, nos comimos como una hora de cola. Uno puede pensar: “Bueno, pero si estás con alguien se te pasa rápido”. Pero era mi viejo. Una persona que es feliz si habla lo menos posible. Tiene la creencia religiosa que quedándose callado y respirando profundo, las cosas se hacen más soportables. Y a mí no me da para romperle las pelotas mientras está ejecutando su acto de fé, así que me aboqué a su creencia. Cuando llevábamos más o menos media hora yo ya no daba más de esperar y me di cuenta que éramos los tipos más aburridos de todo el supermercado; podríamos estar horas y horas haciendo la cola sin decir una sola palabra. Somos unos compañeros muy aburridos para ir de compras.
Lo mismo pasa cuando vas a votar, ¡no me gusta esperar!. En una elección fui como a las tres de la tarde y habían como 100 personas en mi mesa; así que me fui, y yo, vivo, pensé: “Me voy y vuelvo cinco minutos antes de las seis que seguro no hay nadie”. Para mi decepción, cuando volví había del doble de personas que antes, así que no me quedó más remedio que hacer la cola en forma de espiral que ocupaba todo un gimnasio. Y lo único que me hizo quedar fue el hecho de que si me iba, iba a tener que bancarme hacer todo el trámite de justificar el voto. Así que en la próxima elección hice exactamente lo contrario, me levanté bien temprano y llegué para votar a las 8.30 de la mañana. Re cagado de sueño y con ganas de no esperar, me puse a hacer la cola y todavía no habían abierto la mesa. ¡Ni siquiera estaba el presidente de mesa!; una horita esperando estuve seguro.
Pero lo que más sufrimos los jóvenes es hacer cola un sábado a la noche para entrar al boliche. Eso es inconcebible. Generalmente vas al boliche tipo 3.30 o 4; primero hacés una previa con amigos tomando unas cervecitas, charlando de todo un poco para después pasar a la segunda parte: ir al boliche. Cuando llegás te encontrás con una cola impresionante de gente, y ya estás ahí, no te podés quedar solamente con la previa y las cervezas que te tomaste, tenés que transpirarla, y que mejor que en el boliche; así que hacés la cola. Algunas veces me pasó (seguramente a ustedes también) de esperar una hora; te cagás de frío y encima cuando entrás, te tomás tu tiempito de entrada en calor mientras tomás algo, y cuando querés dejar la campera, otra cola en el guardarropa, ¡dejáte de joder!.
En fin, siempre van a aparecer situaciones en tu camino que van a poner a prueba alguno de tus defectos. A mí siempre me desafía el arte de la paciencia (casi siempre con éxito).
Para personas con escasez de paciencia, unas recomendaciones:
- Eviten ir al mercado.
- Vayan a votar apenas abran las mesas.
- Hacé la previa y andá al boliche una hora más temprano.

sábado, 1 de marzo de 2008

LA MAGIA DE ADELGAZAR

Si hay algo que me hace reir, es ver una propaganda de un producto para bajar de peso. Seguramente ya todos la vieron: el Reduce Fat Fast. Cuya traducción al castellano quiere decir algo como: reducir la grasa rápido. Si hay más de tres personas que compraron eso, por favor que me digan quienes son porque yo no conozco a nadie que por lo menos me diga que conoce a alguien que sí.
En resumen, son unas pastillas que cuando estás gordo, te las tomás y no solo se te va la grasa, sino que también se te empiezan a desarrollar todos los músculos del cuerpo. O al menos eso me vende la propaganda.
Fue creado por un vago de centroamérica que se llama Jorge Hané. La primera vez que lo ví en la tele fue cuando hizo la publicidad con, según él, una modelo argentina famosísima, Marcela Brane. ¿Alguien la conoce?. Bueno, resulta que es una modelo que tuvo una hija y que había quedado con varios kilos de más. Esta mina consiguió el teléfono del vago y le dió la pastillita, que seguramente todavía estaba bajo ensayos y experiencias. Al parecer le funcionó, asi que Jorgito dijo: “Esta es la mía”. Meto las pastillas en un frasco, les hago una etiqueta y le pongo un nombre que llame la atención de todos los gordos; y puso las tres palabras más significativas: reducir-grasa-rápido, a mí no se me hubieran ocurrido mejores.
Pero el tipo no se quedó ahí. Se puso a pensar que, como su producto había tenido éxito en 74 países (?), podía conseguir gente más famosa de Argentina y así redoblar la apuesta. Igualmente curró con lo de Marcela Brane durante varios años.
Por eso la próxima propaganda arrancó diciendo: “Estoy con una famosísima actriz argentina”, igual que en la primera. Estaba con Ethel Rojo, ¡dejate de joder!, quien toma Reduce Fat Fast hace 15 años, ¡¡dejate de joderrrr!!. Encima me enferma que los personajes argentinos cuando hacen una propaganda para otro país, es como que fuerzan el acento de ese lugar. Si hacen una propaganda para México, hablan en neutro; si es para Cuba, hablan en cubano; si es para Guatemala, hablan en guatemalteco.
En la otra escena de la renovada propaganda, apareció con Natalia Fava y su novio Santiago Almeida. Ella, con su mejor cara de actriz paga, comenta sobre cómo perdió sus famosos 8 kilos y cómo no los volvió a recuperar. Y él tenía uno o dos kilitos de más y también tomó la pastilla. Esa sí que no me la creo. ¿Un vago que se mata en el gimnasio tiene que andar tomando una pastillita para bajar un par de kilos?. Encima después aparece en cuero, todo re groso, sosteniendo el frasco el cual al lado de un músculo de sus abdominales, ni se ve.
¡Ma que Cuestión de Peso!, con esas dietas, ejercicios y andar sufriendo con la balanza. ¿Todo para qué?, ¿para que te queden esos colgajos horribles, después te operen y te quede una cicatriz de la puta madre?. Aunque pensándolo bien, prefiero eso a tener que meterme una pastilla en la boca que no sé si a alguien le dio resultado, porque las propagandas no me convencieron mucho.
En fin, el que crea en la magia, que le meta pata con el Reduce Fat Fast, y el que no, que haga la dieta Cormillot.


En el rincón rojo, Jorge Hané, el gurú de la pérdida de peso.
Y en el rincón azul, Alberto Cormillot, el ídolo de todos los gorditos.




sábado, 16 de febrero de 2008

EL AMIGO DE TODOS

En cada pueblo siempre existe un personaje medio fantasma. Todos conocemos alguno. Hay una especie en particular que yo llamo “el amigo de todos”. Ese que cuando sale, siempre saluda a todo el mundo que se le cruza, y capaz ni siquiera sabe de donde lo conoce (si es que lo conoce). Seguramente te lo presentó una vez un amigo de un amigo, un día que ni siquiera recordás cual fue, ni que estabas haciendo.
Vos sabés que el vago de pedo se acuerda quien sos, y que vos te acordás de pedo quien es él. Pero cada vez que se ven en el boliche, te saluda como si fuera tu mejor amigo. ¡Ni hablar si es el día del amigo!, puffff... Hasta es capaz de comprarte una cerveza como agradecimiento por haberlo saludado y garantizarse un “amigo” más. Es más, seguro que no se acuerda como te llamás. Por eso cuando te saluda te dice: “Hola, loco”, o alguno de esos apodos que suelen poner, como “papá”, “vieja”, “flaco”, “master”, “locura”, “titán”. O uno que odio, “cabeza” o “cabezón”. ¡¿Qué mierda me está queriendo decir con eso?!. ¡¿Jamás me dijeron cabezón en la primaria y me lo vas a venir a decir vos?!. ¿Mis viejos pensaron mi nombre durante nueve meses para que “el amigo de todos” me diga así?. Naaah.
Esta raza también conoce muchas mujeres. No te confundas, es muy factible que la mayoría de ellas nunca le haya dado bola, por eso ahora son sus “amigas”. Eso en parte puede llegar a beneficiarte si lo sabés usar a tu favor. Te puede presentar a sus “amigas” y poder llegar a entablar algo con alguna.
Obviamente que también existe la versión femenina de esta raza. La mina que conoce a todos. La mayoría son vagos que probablemente se la quisieron levantar, o en su defecto, le tienen ganas. Ese es todo un tema que se puede llegar a tratar más adelante.
En conclusión yo podría decir que no es muy conveniente rodearse de esta gente. Pensálo, una persona que conoce y saluda a mucha gente, que para ellos está todo bien con todo el mundo, que todos son sus amigos y la postura de perfil alto, son personas muy poco confiables y, por lo menos yo, las tomo con pinzas.

viernes, 1 de febrero de 2008

BORRACHERAS

El alcohol es algo raro. Es como una inyección de adrenalina al cuerpo. Eso que necesitás siempre cuando te juntás con tus amigos en alguna casa, alguna salida al pool o al boliche. Siempre está. Es como el mate de la tarde, el amigo fiel, el “perro embotellado”, digamos. La companía perfecta de los sábados a la noche. También es la culpa de las huevadas que hacés y la excusa para lo que no querés recordar. Cuántas veces habrás dicho la famosa frase: “Estaba borracho”.
El alcohol saca esa parte de vos que no solés mostrar. Cuando te pasás, descubrís un VOS que por ahí ni siquiera conocías; pero tiene sus consecuencias.
Las personas reaccionan distinto ante el abuso de alcohol y son muy fáciles de reconocer. Por ejemplo, en el boliche. El primer síntoma que ves es que le cuesta caminar derecho, va delante del amigo sobrio para que lo vaya guiando y sosteniendo de la remera, como si fuera un perro al que están paseando. Algunos de los síntomas pueden ser: estar despeinado, ojos vidriosos, gritar en vez de hablar, caminar (tambaleándose, obvio) cantando a los gritos, y siempre que se cruzan alguna mina, les acercan la cabeza al oído diciéndoles alguna huevada manteniendo el cuello estirado lo máximo posible durante el cruce, mirándola fijo con esos ojos que apenas pueden enfocar y deseando que la mina diga: “¡Ay!, que borracho más tierno” y se quede con vos, o que esté tan o más borracha que vos como para que te de bola.
Hay distintos tipos de borrachos: el callado, el fiestero, el bardero, el melancólico, el cariñoso y el dormilón. Vamos a hacer una breve descripción de cada uno de ellos:

El borracho callado es aquél que no demuestra nada, parece una planta. Puede estar re en pedo y su rostro no emite ningún sentimiento. Generalmente los ves sentados en una banqueta, sillón o escalera, encorvados, con los brazos colgando y siempre mirando un punto fijo pero con la mente totalmente en blanco. Como si fueran autistas. Solo te das cuenta de que están borrachos porque están en el boliche o en algún lugar donde hay alcohol. Si los ponés en un escenario totalmente distinto pueden pasar por genios. Por ejemplo, si los llegás a ver en ese estado dentro de un laboratorio, podrías llegar a creer que están ideando alguna genialidad.

El borracho fiestero es al que ves siempre con una sonrisa en la cara, paseándose por todo el boliche, con el pelo mojado, bailando y gritando en vez de hablar. Ese que está dispuesto a chamuyar y bailar toda la noche hasta que cierre el local. Lo ves bailando en el medio de la pista, con esa luz de mierda que parpadea y no te deja ver un carajo, que cuando se apaga, este borracho, que parecía John Travolta en “Fiebre de sábado por la noche”, queda haciendo movimientos realmente ridículos pareciendo que le está dando epilepsia. Y no sé por qué, siempre creen que saben la letra de todos los temas que pasan. Los ves moviendo los labios pero en realidad están cantando cualquiera.

Al borracho bardero todo el mundo se lo ha cruzado alguna vez. Esta especie anda siempre mirando entrecerrando los ojos, caminando despacio y chocando a los demás. Pasan mirándote como si te hubieses curtido a la madre, pero no, solo lo hacen porque sí. Pareciera que el objetivo de ellos es arruinarle la noche a alguien y sacarse su stress con un pobre tipo que de verdad fué a divertirse. Mejor evitarlos.

El borracho melancólico es un clásico, siempre hay uno. Ese que empieza a tomar y se empieza a acordar de todas las cosas malas que le pasó en la vida para amargarse en el boliche, llorar y amargar a los demás. Este tipo de personaje sale a la luz cuando utilizás el alcohol como recurso para olvidar a alguien o cuando estás mal por algo; la novia que te dejó, el pariente que falleció, la vez que no se te paró (este útimo suele pasar después de que tomaste).

El borracho cariñoso es el MAS clásico, diría yo. Es una mezcla del borracho fiestero y el borracho melancólico. Él quiere a todo el mundo, todo es paz y amor. Frases célebres como: “Te quiero mucho, loco” ó “Yo te re banco”, siempre abrazando a la persona a quien le habla y gritándole al oído, perforándole el tímpano. Al principio unas lágrimas quieren caer de tus ojos por las cosas lindas que te dice, pero después de un rato lo querés cagar a trompadas por lo denso que se pone. Es tu amigo, que le vas a hacer.

Y por último, el borracho dormilón. No hay mucho para decir. Yo diría que es el más fácil de indentificar. Parece que estuviera en un coma alcohólico totalmente inconsciente, pero en realidad solo duerme. Ese que cuando lo vas a buscar para irte tenés que andar llevándolo porque tiene una pachorra encima como que no hubiese dormido en un año.

No me digan que nadie se sintió identificado con alguno. ¿Cuál de todos sos vos?...

(Mi preferida...)

miércoles, 16 de enero de 2008

EL PEOR VIAJE DE MI VIDA

¡Al fin Año Nuevo!. Después de terminar el ciclo lectivo tengo mis merecidas vacaciones. Durante el ciclo lectivo en algunos finales te abrochan, en otros te van bien, ¡pero por fin las fiestas!. Y no digo "por fin" porque me guste Navidad y Año Nuevo, sino porque sabés que después te vas de vacaciones; en realidad las fiestas son días normales en los que se comen porquerías y brindás. Esos brindis repetidos del tío borracho que escuchás todos los años: "¡¡¡Que el año venidero sea mejor que el que pasó!!!", gritando como si estuviera en un concierto y él fuera la estrella; en definitiva el siguiente año va a ser igual o peor que el que pasó.
Ese verano estaba dispuesto a disfrutar las vacaciones desde el minuto cero. Me iba de viaje a Bahía Blanca en bondi con mi hermana y mi viejo. Me fui vestido bien light: pantalón de joggin, remera, un buzo, camperita de jean, unos zoquetes y zapatillas. Nos subimos al bondi y nos sentamos juntos con mi hermana; mi viejo en el asiento adelante nuestro con una tremenda mina; ¡puta madre! -pensé-, y yo sentado con mi hermana. Bueh, la cosa es que partimos hacia las vacaciones deseadas, nos sirvieron el desayuno, espectacular. Para todo esto ya se había presentado el "azafato" del bondi. Era una persona de unos 30 años, estatura baja, pelo corto y anteojitos. Arrancó su presentación diciendo: "Hola a todos, yo soy Richard -sí, Richard, no Ricardo, Richard-, espero que tengan un buen viaje, en momentos más les serviremos el desayuno. Cualquier cosita que necesiten, me avisan". Era uno de esos vagos que tienen nombre extranjero pero que debe tener un apellido como Canchampal, o alguno de ese origen.
Una cosa que odio de los viajes por tierra son los puestos fronterizos Argentina-Chile. De tantos viajes hechos por tierra logré deducir que si en alguno de los puestos tardás más de una hora, una hora y media, tu viaje va a ser una mierda, de lo contrario va a ser tranqui. ¿Y adivinen qué?. Sí. Paramos en uno de los puestos (no me acuerdo cuál) antes de llegar a la barcaza y se bajan el chofer y Richard. El tiempo pasaba y el colectivo se iba llenando de ese calor humano producto del calor que hacía, las piernas se empezaban a entumecer y ya no sabía como mierda ponerme para que me deje de transpirar el culo. Dos horas estuvimos parados en ese puesto. "Cagamos, y eso que todavía no salimos de la isla" -pensé-.
Seguimos viaje y llegamos a la barcaza. Era un día espectacular pero había un viento de la puta madre. La peor noticia la dió Richard cuando dijo: "Vamos a tener que esperar un rato porque la barcaza no está cruzando por el viento". Eran las tres de la tarde y la cola de autos para cruzar la barcaza era impresionante. Bueno, decir que hay una confiteria donde podés comer algo por lo menos. Estaba lleno de turistas extranjeros, ese lugar parecía un refugio de desamparados, encima te arrancan la cabeza con los precios. La tarde pasaba y ya estaba podrido de esperar; hasta que por fin, a las nueve de la noche, cruzamos la barcaza. Si hacemos los cálculos, fueron seis horas de dulce espera.
Llegamos a Río Gallegos donde hicimos cambio de colectivo por uno de la misma companía pero un poco más lujoso; asiento cama, televisión, música y demás. Todo como para pasar un viaje agradable. Habremos salido rumbo norte cerca de las doce de la noche. Nos sirvieron la cena, pusieron una peli y a dormir se ha dicho; yo palmé al toque, como si hubiese corrido la maratón de Tinelli en Bolívar.
Por ahí me despierto y se me da por mirar por la ventana, íbamos por la parte desierta de Santa Cruz. Faltaban unos minutos para que amanezca y empiezo a ver que pasaba como un vapor por afuera de la ventana, de atrás hacia adelante; no le dí bola, deben ser las lagañas que tengo -pensé-. Pero no, era vapor, y cada vez más denso. A los 5 minutos el chofer estaciona el colectivo al costado de la ruta; ¿qué mierda pasó?, me preguntaba. Se bajan los dos choferes y Richard, y abren el capó del motor, yo miraba todo por la ventana. Yo pensaba: "Bueno, uno de estos nabos debe saber algo de mecánica, lo arregla y fué". Se me vino todo abajo en el mismo momento en que los tres se ponen como Larry, Curly y Moe, cruzados de brazos, mirando el motor deseando que se arregle solo; como esperando un milagro y baje Dios con un motor entre sus brazos para que podamos continuar con el viaje. Mi viejo, que también estaba despierto, se levanta con ánimos de superhéroe, se pone la campera, y sale. Dije: "Listo, mi viejo siempre tiene un as bajo la manga. Él le va a encontrar la vuelta". Para mi decepción, mi viejo solamente había salido a fumarse un cigarrillo, todos los ánimos que yo pensaba que tenía para darles una mano a los choferes eran, en realidad, ¡¡la desesperación que tenía de fumar!!. Es más, se puso bien lejos del motor, como queriendo parecer invisible ante la vista de ellos, mirando de reojo. Estuvimos parados media hora, eran las seis menos cuarto de la mañana. Se suben todos al colectivo, mi viejo también, luego de haberse fumado el décimo cigarrillo.
La cuestión es que seguimos viaje con el motor estando de últimas. En ese momento pude sentir cómo el chofer arrancaba en primera, ponía segunda, agarraba velocidad y lo dejaba en punto muerto, repitiendo esa secuencia una y otra vez. Se abre la puertita que comunica el pasillo con la cabina, era Richard, y dice con su mejor cara de pocker: "Bueno... se rompió el motor. Vamos a quedarnos en Tres Cerros hasta que nos venga a buscar otro colectivo, va a tardar dos horas". Hay que describir ese lugar para los que no lo conocen; con dos renglones creo que me alcanza. Del lado derecho de la ruta, tres cerros en medio de la nada, y del lado izquierdo, una estación de servicio, nada más (me sobró). Es un serviclub como la ESSO o la YPF, donde tenían de mascota un guanaco que andaba dando vueltas por afuera del lugar... ¡¡un guanaco!!. Ya era muy rara la situación. Lo bueno es que los de la companía se jugaron y nos dijeron que consumamos un café y unas medialunas, todo a cargo de ellos. A esta altura era de saberse que el colectivo rescatista no iba a tardar dos horas como había dicho Richard. Ya me imaginaba convertido en un caníbal, muerto de hambre, comiéndome a los choferes por haber roto el motor, como la película "Viven", pero cagados de calor.
Y ahí estábamos, en la estación de servicio, mi cara contra la ventana, nariz a nariz con el guanaco, mirándome con esos ojos gigantes, los dos esperando a ver quién se moría primero para comerse al otro. Cuatro horas pasaron hasta que nos vinieron a rescatar, tal como lo había predicho. Obviamente que perdimos la combinación que teníamos que hacer en Comodoro con otro bondi.
Después de tanta travesía llegamos a Comodoro tipo dos de la tarde, ya nos habían arreglado una combinación con otro colectivo. Seguimos viaje. Luego de unas horas hicimos una parada en un pueblo (no recuerdo cual). Nos bajamos, compramos algo para tomar y arrancamos de nuevo. Se hizo de noche, miramos una peli y a dormir. Me saqué las zapatillas porque tenía los pies hinchados, recliné el asiento y morí.
En la mitad de la noche me despierto con una sed impresionante y destapo mi Fanta, estaba todo el colectivo durmiendo. Después de tomar un sorbo hidratador me acerco a una mesita donde se encontraba una máquina de café; dicha mesa tenía un tachito de basura sobre el costado, del cual había que tirar para que se abra. Me acerqué para tirar unas servilletas con mi botella de litro y medio de Fanta en la mano (no sé por qué, estaba medio dormido); tiro de la manija, creo que con demasiada fuerza, y se abre todo el tacho cayéndose todo el contenido en el piso, "que pelotudo" -pensé-. En mi afán por querer remediar lo hecho, puse mi Fanta sobre la mesita y me puse a juntar todo. Lo que no advertí fué que el colectivo se movía bastante, más en la parte de arriba donde estábamos. Fué por eso que mientras estaba juntando los papeles pude ver, casi en cámara lenta, cómo mi Fanta se iba deslizando por toda la mesa, saltando por los aires y yendo a parar a la cabina de los choferes. De más está decir que hizo un quilombo de la puta madre y que la botella se destapó, empapando a cuan ser vivo se encontrara en su camino. En ese momento dudé si bajar o no, pero la culpa me hizo bajar. Cuando lo hice, pude ver a los choferes a las puteadas nadando en un mar de Fanta. Con mi mejor cara de pollito mojado dije: "Uh, perdón", queriendo salir a relucir una mueca de sonrisa en mi rostro. Asi que agarré mi Fanta, que creo que quedó un cuarto de la misma, y me acosté enseguida, re caliente, deseando llegar de una vez por todas a Bahía Blanca. Lo único que faltaba era que se ponga una nube encima mío y me llueva mierda.
Al rato paramos no sé donde y pude ver cómo los choferes pasaban el trapo por la cabina; no me bajé ni en pedo, ¿a ver si me hacían limpiar a mí?. Cuando amaneció vi las huellas de mis pies marcando el caminito hacia mi asiento, el camino del culpable, marcadas con Fanta toda pegajosa. Mis pies quedaron pegoteados también. Mi hermana y mi viejo se cagaban de risa, yo también lo hice. Todo sucio, decidí quedarme sentado, bien quietito, hasta que lleguemos a destino y poder pegarme un baño.
Asi que ya saben, en el puesto fronterizo está la posta de como va a ser tu viaje. Y no es joda...